sábado, 25 de julio de 2020

8 1/2

Fellini, Federico. 1963. 8 1/2

Guido, el protagonista, es un director de cine en plena crisis personal y profesional. La realidad le atosiga y no sabe cómo salir del círculo vicioso de su falta de inspiración creativa y su fracaso matrimonial. La película narra su constante huida de esa realidad que le aprisiona, huida que le otorga su imaginación a través de diferentes visiones o ensoñaciones que sirven como vía de escape al sinsentido de su vida. 

Esa realidad no aceptada tiene una metáfora en la escena inicial de la película: un terrible atasco de circulación en el que las personas se quedan congeladas unos segundos, recordando las imágenes estáticas de los personajes de El Año Pasado en Marienbad. Guido no encuentra otra forma de salir del ataco que volando (muchos años más tarde, ese mismo vuelo lo realizará otro autor atascado en Birdman). Pero es una ilusión transitoria: la realidad lo vuelve a traer a la tierra con una cuerda, lanzándolo al mar despiadadamente. Esta primera visión es una pesadilla que acaba con la desazón de la vuelta a la realidad. Hay otra ensoñación rápida en la escena en la que una multitud hace cola para recibir agua milagrosa: Claudia Cardinale aparece como un hada mágica, la mujer perfecta, que le ofrece el agua envuelta en hermosura. Pero también acaba rápido, convertida en una de las asfixiadas voluntarias que ofrecen agua sin cesar. 
 
La tercera visión es un intento de fallido de comunicarse con sus padres, algo que no hizo durante su vida y de lo cual se arrepiente. Intenta acercarse a ellos pero ya es tarde: lo único que consigue es volver a enterrar al padre y ver cómo su madre se convierte en su mujer. 

La cuarta visión es la huida hacia el paraíso de la niñez, ese periodo en el que se cree en la magia y en que unas palabras hechiceras pueden cambiar la realidad a nuestro antojo: "Asa Nisi Masa" son su particular Abracadabra que permite que se muevan los ojos de un retrato o descubrir un tesoro escondido. Es la palabra mágica que encierra las ilusiones de la infancia y que nos recuerda el Rosebud de Ciudadano Kane. 

La quinta visión es la época emocionante y turbadora de la adolescencia en la que un grupo de amigos observa la sensualidad y el erotismo de la voluptuosa danza de Saranguiña, ceremonia dionisíaca que termina siendo castigada por la iglesia y sus próceres, que nos recuerdan que no hay salvación fuera de ella (Extra Ecclesiam Nula Sallus).   

La sexta visión es el egocéntrico sueño del harén, en la que un grupo de mujeres a su servicio agasaja al Guido ya adulto con todas las ofrendas y cuidados con los que era obsequiado en su infancia: sus amantes lo incitan a la lujuria, otras lo bañan como cuando era niño y su mujer lo arropa tal y como lo hacía su madre, cumpliendo el papel de esposa servil encargada de todos los detalles de la vida doméstica y comprensiva con sus aventuras y deslices. Esta ensoñación se complica porque llega un momento en el que las mujeres se rebelan al ritmo de las walkirias y se produce un motín que él tiene que sofocar a latigazos. Su mujer termina fregando el suelo como le corresponde, entendiendo que esa es su misión en la vida: velar por la felicidad de su marido. 

Todas estas ensoñaciones son solo un escape transitorio, pues la realidad siempre vuelve, terca y obstinada, asfixiante y cruel, y en la escena final Guido no encuentra otra vía de escape que ocultarse debajo de una mesa y pegarse un tiro, escuchando las palabras de su madre: ¿Dónde vas, desgraciado? 

No obstante, Fellini le permite a Guido una última visión post-mortem en la que es animado por el presentador circense a reunir en un corro y bailar con todas las personas a las que no supo amar debido a su egocentrismo que lo mantenía alejado de lo real. Es entonces cuando comprende que la única alternativa de verdad es aceptar la realidad tal cual es e invitar a todos nuestros demonios y fantasmas y bailar con ellos de la mano. No hay otra opción: más vale darse cuenta antes de muerto. 

El ego solitario que se revuelve contra todo y se alimenta de sí mismo termina estrangulado por un gran llanto o una gran risa (Stendhal).

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PD: otra posibilidad es que el suicidio no es real, sino imaginado, y gracias a esta visión, Guido se transforma y se rinde, acepta que no hay salida para su película y baila de la misma forma que Zorba el Griego cuando asume la catástrofe total. Sea como sea, el instante en el que se pasa del suicidio a la entrada de la orquesta de payasos dirigida por un niño es un ejemplo inolvidable de las imprecisas fronteras entre la ilusión y la realidad.



domingo, 21 de junio de 2020

Job


Roth, Joseph. 2020. Job. Historia de un Hombre Sencillo. Alianza Editorial (traducción de Adan Kovacsis) .

(Título original: Hiob. Roman Eines Einfachen Mannes. (1930)

Roth es un escritor desgarrado por la historia de Europa en el periodo de entreguerras (recordemos a Stephan Zweig, su amigo, otro representante de la literatura judía en el exilio, que terminó suicidándose). Por algo recrea en este libro el arquetipo de Job, la figura de un hombre vapuleado por las adversidades de la vida, como fue su propia biografía. La historia de Job es en definitiva la historia de todos los seres humanos, pues todos, tarde o temprano, sufrimos el azote de la destrucción, la enfermedad y en último término la muerte. Job existe y seguirá existiendo en cada civilización, en cada época, en cada ciudad, en cada generación, en cada familia. Representa la rebelión del hombre ante la realidad cuando ésta se torna cruel y adversa. A pesar de ser un libro religioso, puede ser leído desde una óptica laica, sustituyendo a Dios por la Realidad. Job no comprende por qué Dios le trata despiadadamente, de la misma forma que un ateo se rebela contra la injusticia y sinrazón de la vida que en un momento dado le toca vivir. Job dice "Dios es injusto", de la misma forma que cualquier persona no religiosa puede decir "la vida es injusta". 

Desde la perspectiva del creyente, esta ira provocada por la injusticia es más difícil de resolver intelectualmente, ya que se supone que Dios tiene una bondad infinita y es a la vez omnipotente, por lo cual es muy difícil digerir su tolerancia ante el sufrimiento y la injusticia. Al creyente sólo le queda una salida: conformarse con la frase "los caminos de Dios son inescrutables" y admitir que no le corresponde a él entender estas aparentes desviaciones en el comportamiento divino. Hay que acatar la forma de proceder de proceder de Dios sin protestar, como niño obediente, confiando en su sabiduría. Pero Mendel, el Job de Roth, al igual que el original, no soporta seguir transitando por este camino de resignación: 

"No temo el infierno, mi piel está ya quemada, mis miembros ya están paralizados, y los espíritus malignos son mis amigos. Ya he padecido todos los tormentos infernales. Más bondadoso que Dios es el diablo. Como no es tan poderoso, tampoco puede ser tan cruel. ¡No tengo miedo, amigos! (p.172)

"¡No rezaré!, se decía Mendel. El no rezar, empero, le dolía. Le dolían su ira y la impotencia de esa ira. Aunque Mendel estaba enfadado con Dios, Dios seguía gobernando el mundo" (p.176). 

"Se acabó, se acabó, se acabó Mendel Singer. No tiene hijo, no tiene hija, no tiene mujer, no tiene dinero, no tiene casa, ¡no tiene Dios! Se acabó, se acabó Mendel Singer!" (p. 179) 

Al sufrimiento en sí, el creyente le añade el de la criatura olvidada por su Creador. En cambio, el no creyente tiene un camino más fácil para la aceptación de la crudeza con la que la realidad puede llegar a tratarle: no hay nadie detrás de ella que la ordene ni rija el destino; la naturaleza sigue su curso sin preocuparse por sus criaturas, pues no hay ningún sentido previo ni posterior que la guíe; el azar no puede ser culpado de nada, pues contiene en sí mismo la ceguera de lo aleatorio. El azar, de la misma forma que puede traer consigo la adversidad, puede traer la paz o la buena fortuna, sin ningún tipo de razón, pues su comportamiento es ciego. Tan lógica es la esperanza como la desesperanza, y el milagro puede producirse de la misma forma que la caída al abismo. Intelectualmente, al menos, no hay nadie contra quien airarse. 

No obstante, el no creyente también se rebela contra la vida cuando no le es favorable, contra la realidad cuando le es hostil, contra las circunstancias cuando le son adversas, como si hubiera nacido con un certificado debajo del brazo que le asegurara la felicidad con una póliza a todo riesgo. Por eso finalmente el no creyente entiende a Job tanto como el creyente. Porque olvida, como dice el Tao te King, que "el cielo y la tierra no tienen benevolencia alguna. Para ellos todos los seres son como peleles o perros de paja".

En el libro de Roth, al igual que en el libro bíblico, al final se produce el milagro. Pero eso es lo de menos: de la misma forma podría no haberse producido. El sufrimiento ya ha tenido lugar previamente hasta extremos inhumanos. Lo importante no es el final, que supone un instante; lo importante es el camino. Ese es el que hay que saber sobrellevar para no perder la dignidad. 
 
Job es la representación de la rebeldía ante la realidad, por eso es un personaje tan atractivo cuya actualidad no decaerá nunca, pues la realidad no existe para satisfacer al ser humano, al que no le queda otro camino que aceptarla sin rabia si quiere mantener la calma como para poder transformarla.  Como dice Víctor Frankl, "cuando la situación es buena, disfrútala. Cuando es mala, transfórmala. Cuando no puede ser transformada, transfórmate tú". 





martes, 16 de junio de 2020

Siria, el País de las Almas Rotas


Espinosa, J. y Prieto, M.G. 2016. Siria, el País de las Almas Rotas. Debate.

Asistimos en primera línea a los inicios de la guerra de Siria y a su posterior evolución, corrompida por la presencia de agentes internacionales y el DAESH. Un baño de realidad, periodismo en estado puro, en la mejor tradición de reporteros como Kapuscinski o Vicente Romero, cuyos libros ya hemos revisado aquí. Su lectura me ha llevado a otros libros que completan la visión del conflicto sirio: La Frontera. Memoria de mi Destrozada Siria (Stella Maris, 2015) de la periodista siria Samar Yazbek y País en Llamas. Los Sirios en la Revolución y en la Guerra (Capitán Swing, 2016), de Robin Yassin-Kassab y Leila al Shami, escritores británico-sirios. Los tres libros son un ejemplo del mejor periodismo de campo, un trípode firme y certero desde el que colocar el angular para enfocar el terrible conflicto que ha devastado y sigue asolando Siria. 

Las siguientes películas documentales también son esenciales para entender el conflicto sirio: Children on the Frontline de Marcel Mettelsiefen (ITN, 2014), Cascos Blancos de Orlando von Einsiedel (Grain Media, 2016), Los Últimos Hombres de Alepo de Feras Fayaad (Larm Film, 2017) y Para Sama de Waad Al-Kateab y Edward Watts (ITN Productions, Channel 4, 2019). 







lunes, 1 de junio de 2020

The New Odyssey


Kingsley, Patrick. 2016. The New Odyssey. The Story of Europe's Refugee Crisis. Guardian Books.

El libro se sumerge de lleno en el drama de los refugiados, acompañando a estos en sus travesías de tal forma que uno tiene la sensación de haberlos acompañado de cerca. La mayor parte del libro permanecemos al lado de Hashem, refugiado sirio cuya odisea dura tres largos años en los que intenta desesperadamente conseguir asilo en Europa, pero también asistimos al periplo de otros muchos que provienen huyendo de las guerras, hambrunas y atentados contra los derechos humanos que tienen lugar en otros países como Afganistán, Irak, Eritrea o el África subsahariana. 

A la vez que nos hace testigos de esta tragedia, el libro nos ofrece un análisis lúcido y certero de la forma en la que Europa, en lugar de ayudar y ofrecer asilo, cierra sus puertas de manera vergonzante y eleva muros cada vez más despiadados, haciendo caso omiso en muchas ocasiones al más básico derecho internacional, demostrando una absoluta falta de valores, aquellos en los que supuestamente tiene sus fundamentos. 

Para documentarse sobre las peligrosas travesías de los refugiados en el Mediterráneo, son también muy interesantes Cruzando el Mar (Capitán Swing, 2014) de Wolfgang Bauer, periodista de Die Zeit y El Granado de Lesbos (Galaxia Gutenberg, 2019) de la periodista sevillana Maria Iglesias.

Para una visión general de la situación de los refugiados y la respuesta de Europa a la crisis, es clave la lectura del libro del escritor francés de origen argelino Sami Naïr Refugiados. Frente a la Catástrofe Humanitaria, un Solución Real (Crítica, 2016). 

Finalmente, las siguientes películas documentales son un testimonio de primera línea para profundizar sobre este problema: Nacido en Siria de Hernán Zin (Contramedia Films, 2016) y Contramarea de Carlos Escaño (Producción de Carlos Escaño, María Iglesias y Jaime Rodríguez, 2016). 





CONTRAMAREA from Carlos Escaño on Vimeo.

domingo, 31 de mayo de 2020

Crimen y Castigo


Dostoievski, Fedor. 1982. Crimen y Castigo. Ediciones Orbis. (Traducción de Augusto Vidal).

Es lógico que una novela tan profundamente psicológica describa en varias ocasiones los sueños del protagonista, Rodión Romanovich Raskólnikov.. El primero es el de la tortura y muerte del rocín que le conmueve por la terrible violencia y sadismo ante el sufrimiento (pp. 62-65). Se narran también muchos momentos de delirio producidos por la fiebre y un estado mental convulso y fuera de sí (p.99). Ese estado alucinado lo explica así Nastasia Petrovna, la criada: "Lo que te pasa se debe a la sangre, que te grita. Esto es, la sangre no encuentra salida y empieza a cuajarse en el hígado; entonces comienzas a ver visiones" (p.128). Raskolnikov a veces no sabe lo que es realidad o delirio: "¿Qué me pasa? ¿Continúo delirando, o vivo la realidad? Me parece que vivo la realidad..." (p.139). En otra ocasión tiene otra ensoñación o pesadilla tras perder el conocimiento, en la que vuelve a reproducir el crimen de la vieja, pero en este caso ella se ríe con toda su alma, con una risa muda y desafiante. Svidrigáilov, el antagonista de Raskolnikov, pero en el fondo muy parecido a él, también es perseguido por alucinaciones y apariciones de espectros, en concreto el de su difunta esposa, de la cual se sospecha que fue asesinada por él. Dice Svidrigáilov: "Las apariciones son, por así decirlo, trozos y jirones de otros mundos, su comienzo. Claro es que el hombre sano no tiene por qué verlos, puesto que la persona que goza de salud es la más terrena de las personas... cuanto más enfermo se está, tanto mayor es la esfera de contacto con el otro mundo, de suerte que el hombre, cuando muere, pasa ya directamente a él" (p.315). Svidrigáilov también tiene una especie de alucinación o pesadilla en la que ve un ataúd en el yace una muchacha suicida ultrajada por una terrible ofensa (p. 554) . Una pesadilla que no es más que la voz de su conciencia intentado gritar y ser escuchada en una terrible noche de pesadilla, sufrimiento y delirio antes de suicidio. Esta presencia y fuerza de la conciencia es uno de los temas preferidos de Woody Allen, que hace de esta novela uno de las obras de referencia clave en su filmografía.

Otra gran angustia de Rodión viene producida por la desconfianza que le causan todos los que le rodean, de la misma forma que le ocurre a Hamlet: "¡Oh Señor! Dime sólo una cosa: ¿lo saben todo, o no lo saben aún? Quién me asegura que no lo saben todo y lo disimulan, que fingen, mientras estoy enfermo, y que luego, de repente, entrarán y me dirán que que hace mucho tiempo que se habían enterado de todo, sólo que, sencillamente, no sabían nada... ¿Qué he de hacer ahora? Lo he olvidado como adrede; lo he olvidado de golpe y hace un momento lo recordaba..." (p. 139). Raskólnikov llega a dudar de la realidad de lo que percibe, debido a la inquietud que le crean los que le rodean: "Todos decía que estoy trastornado: ahora me ha parecido que quizás estoy realmente trastornado y que sólo he visto un fantasma... Quizás estoy trastornado y lo que estos días ha ocurrido no ha pasado más que en mi imaginación" (p. 321).

Katerina Ivánovna es otro personaje trastornado por su imposibilidad de vivir la realidad tal cual es. Su delirio lo provoca el sufrimiento en el que vive al creer que la justicia es algo natural al que tiene derecho el ser humano por su misma condición. Esta visión ideal de la justicia le provoca un choque con la realidad que recuerda a nuestro don Quijote. Dice Sonia de ella: "¡Es tan desgraciada! Y está enferma.. pide justicia... Es pura. Cree a ciegas que en todo ha de haber justicia, y exige... No se da cuenta de que es imposible que los hombres sean justos, y se irrita... ¡Es como una criatura, como una criatura! ¡Es justa, es justa!... ¡Cree tanto en sus sueños! ¿Quién tiene corazón para contradecirla? " (p. 347).

Dostoievski trata de otra ilusión en la novela: la ilusión de progreso, o el ideal de Adam Smith de que la liberalización de los mercados termina beneficiando a todos. Es la justificación moral e ideológica del sistema capitalista, que argumenta que la búsqueda egoísta del beneficio personal debe ser ensalzada y promovida pues así el rico aumenta su riqueza, de la cual un parte también terminará redundando en el pobre. Esta ideología está puesta en la boca de Piotr Petróvich, uno de los personajes más odiosos de la novela, que se presenta como el salvador de la familia, argumentando que es conveniente casarse con una mujer pobre y necesitada para que así esté eternamente agradecida por la ayuda que se le presta. Dice Petróvich: "Así pues, acumulando única y exclusivamente para mí, en cierto modo acumulo al mismo tiempo para todos y contribuyo a que mi prójimo obtenga un caftán algo más maltratado que el mío, pero ya no de la generosidad personal e individual, sino como consecuencia de la prosperidad general" (p. 163).

La parte más interesante del libro desde el punto de vista filosófico radica en el artículo que escribe Raskólnikov y que debate con Porfirio Petróvich, el juez que trabaja en el asesinato de la usurera:

"Los hombres extraordinarios tienen derecho a realizar cualquier crimen y a infringir las leyes como les plazca, por el mero hecho de ser extraordinarios... El hombre extraordinario tiene derecho (entiéndase que no se trata de un derecho oficial ), tiene derecho a decidir sobre su conciencia si debe salvar... ciertos obstáculos, únicamente en el caso exclusivo de que la ejecución de su idea (a veces puede resultar salvaje para toda la humanidad) lo exija... Todos los hombres no ya grandes, sino que destaquen un poco de lo corriente, o sea los que estén en condiciones de decir algo nuevo, por poco que sea, necesariamente han de ser criminales pro su propia naturaleza, en mayor o menor grado... a mi modo de ver están obligados a no conformarse..." (pp. 281-283)

Según el protagonista de la novela, las personas se dividen en los de categoría inferior u ordinarias, conformistas, conservadoras y obedientes, y en las personas propiamente dichas, que son las que tienen ideas nuevas y hacen avanzar a la humanidad hacia el futuro. Raskólnikov es el paradigma de lo peor de las utopías y las revoluciones. Personifica todos los horrores ocurridos en la historia de la humanidad en nombre de la fe o del progreso (guerras de religión o el terror tras la revolución francesa). De la misma forma, profetiza todos los crímenes horrendos ocurridos en el siglo XX en nombre de las ideas y las utopías (Hitler, Stalin, etc.). Todo ello ocurre cuando se antepone la conquista empecinada de una idea ilusoria a costa de darse de bruces contra la realidad; cuando se antepone un plan o ideología a las personas. Hay también muchos paralelismos con la filosofía de Nietzsche del superhombre. Por algo el héroe de Raskólnikov es Napoleón, uno de los personajes más ambiciosos de la Historia. Recuerda a otros personajes de ficción como Harry Lime (El Tercer Hombre) o Dimitrios de la novela de Eric Ambler: personajes por encima del bien y del mal que aprovechan las vicisitudes de la historia para llevar a cabo sus proyectos y ambiciones personales, caiga quien caiga. "¿Vivir tan sólo para existir? Antes había estado dispuesto a dar mil veces su existencia por una idea, por una idea, por una esperanza, incluso por una fantasía. La mera existencia siempre le había parecido poco; siempre quería algo más" (p. 593).

Su último desvarío, con el que acaba la novela, lo tiene en el hospital en el que lleva unas semanas delirando durante su convalecencia. Se trata de una especie de distopía en la que unos seres microscópicos se adueñan de las personas y las enloquecen, creyendo en cambio que están totalmente en posesión de la verdad, convencidos por completos que deben combatir a los demás y matarlos si fuera necesario con tal de imponer su verdad, la verdad (p. 597). ¿Acaso no es ésta la historia de la humanidad?



Análisis de la obra (BLOG: CLUB DE PENSADORES UNIVERSALES)

Análisis de la obra (BLOG: LETTERAY DESASOSIEGO)

The writer who foresaw the rise of the totalitarian state (John Gray)

¿Es Dostoievski el gemelo de Nietzsche? (PRODAVINCI)

Nietzsche y Dostoievski: sospecha y afinidad (MITO)

La incomprendida relación entre Nietzsche y Dostoievski (INFOBAE)

Nietzsche en dos novelas (NUEVA REVISTA)

Relato: ¿Para quién el castigo? (Sara Mesa) 

Woody Allen hace Crimen y Castigo por enésima vez (EL DIARIO.ES)




lunes, 18 de mayo de 2020

The Mask of Dimitrios


Ambler, Eric. 2009. The Mask of Dimitrios. Penguin Classics.

(Publicado por primera vez en 1939 por Hodder and Stoughton; publicado en español como La Máscara de Dimitrios por Edhasa en 1989, traducción de Ana Goldar).

La recomendación de Graham Greene me ha llevado a esta novela que tiene tanto en común con The Third Man: un escritor se empeña en buscar a criminal que se supone que ha muerto y que en realidad no lo está. De la misma forma que la vida de Harry Lime sirve para poner al descubierto las miserias de la Europa de posguerra tras la segunda guerra mundial en la novela de Greene, la vida de Dimitrios es el hilo conductor de todas las barbaries que asolaron la Europa de entreguerras. Al leerlo he recordado el libro de Stephan Zweig El Mundo de Ayer o el ambiente narrado en la película Cabaret, que también se centran en ese periodo, pero desde ángulos diferentes.

El telón de fondo de la historia de Europa en ese momento es espeluznante: la guerra greco-turca que termina en 1922 con la toma de Esmirna y el genocidio griego; el atentado al primer ministro búlgaro Stambulisky en Sofía en 1923 y el intento de atentado a Kemal Ataturk en Turquía ; el espionaje entre los países; la tensión entre Italia y Yugoslavia por el control del Adriático; el rompecabezas de  los Balcanes, la trata de personas, las casas de juego, el tráfico de drogas. En un mundo donde reina la violencia, la corrupción, la desconfianza mutua, la ley del más fuerte, el racismo, es fácil dejarse llevar por la corriente y sacar partido. Ese era el podrido mar de fondo de la Europa de entreguerras y a río revuelto, ganancia de pescadores. Ahí se encuentra Dimitrios como pez en el agua, hombre sin escrúpulos que se escuda en ese ambiente degradado para justificar todo mal, de la misma forma que hace Harry Lime en la novela de Greene: 

"He himself has no political convictions. For him there is no other nexus between man and man than naked self-interest. He believes in the survival of the fittest and the gospel of tooth and claw because he makes money by seeing that the weak die before they become strong and that the law of the jungle  remains the government force in the affairs of the world" (p. 65)

En esta novela, el criminal no es un individuo aislado fuera de su contexto histórico o un asesino en serie con un problema mental: es el fruto lógico y perfecto de una sociedad corrompida por el odio y la violencia. Este tipo de novela es similar a la novela y cine negro americano, en la que que la historia del criminal es una reflejo de la sociedad en la que vive. Es una novela mucho más realista que la típica novela inglesa de detectives a la que el escritor protagonista del libro, Charles Latimer, quiere volver después de haber vivido a fondo la realidad y no la ficción:

"He needed, and badly, a motive, a neat method of committing a murder and an entertaining crew of suspects...The scene? Well, there was always plenty of fun to be got out of an English country village, wasn't there? The time? Summer; with cricket matches on the village green, garden parties at the vicarage, the clink of teacups and the sweet smell of grass on a July evening. That was the sort of thing people like to hear about. It was the sort of thing that he himself would like to hear about" (p. 226)

Charles Latimer, al final de su periplo, echa de menos la cuadrícula bien trazada de la ficción, donde el el criminal es el que sobra ("the odd man out"), el que viene a alterar un orden perfectamente nítido y firme que por unos instantes se ve desestabilizado pero al que se vuelve en cuanto se atrapa al delincuente. En cambio, en The Mask of Dimitrios ocurre todo lo contrario: el criminal no es más que una muestra palpable de un sistema en sí mismo hecho añicos, que sobrevive a golpe de guerras y extorsiones. El criminal no altera el orden, todo lo contrario, es el paradigma del desorden de la realidad.

"Here was real murder: not neat, tidy book-murder with corpse and clues and suspects and hangman, but murder over which a chief of police shrugged his shoulders, wiped his hands and consigned the stinking victim to a coffin. Yes, that was it. It was real. Demetrios was or had been real... The worlds of escape, the fantasies you created for your own comfort were well enough if you could live within them. But split the membrane that divided you from the real world and the fantasies perished. You were free and alive, but in a world of frustration" (p.101).

Cuando Latimer ve el supuesto cadáver de Dimitrios, ve todo el sistema social en desintegración: "I saw him not as a corpse in a mortuary, but as a man, not as an isolate, a phenomenon, but as a unit in a disintegrating social system" (p. 57). La vida del criminal la dirige la ley del azar, va a merced de los vientos que le empujan, acogiéndose a las oportunidades que le brinda la corrupción circundante y la suerte con la que se encuentra. Puede parecer que sigue una especie de ruta o destino, pero en el fondo Dimitrios no es sino otra marioneta en manos de la vicisitudes de la Historia. "Inevitably, chance does occasionally operate with a sort of fumbling coherence readily mistakable for the workings of a self-conscious Providence" (p.1) Y su final tampoco está escrito en ninguna parte ni obedece a ninguna ley lógica o de justicia divina. Lo mismo puede terminar enriquecido en un alto cargo de una multinacional que preso o muerto. La decisión final viene dada simplemente por la estupidez o la idiotez de la realidad (Clement Rosset). " I was thinking, said Dimitrios, that in the end one is always defeated by stupidity. If it is not one's own it is the stupidity of others" (p.220).

En definitiva, cuando Latimer intenta comprender las razones y seguir la pista de Dimitrios, se da cuenta que no está haciendo otra cosa que intentar entender la realidad de la Europa de los años 20 y 30. Tenemos una visión idealizada de ese periodo, conocido como los felices años 20, época de vanguardias artísticas y esplendor cultural (el que retrata Zweig en su libro), pero lo cierto es que se estaba cociendo en sus cloacas una realidad terrible que daría lugar en poco tiempo a uno de los períodos más sangrientos de la Historia.

"Dimitrios was not evil. He was logical and consistent; as logical and consistent in the European jungle as the poison gas called Lewisite and the shattered bodies of children killed in the bombardment of an open town. The logic of Michelangelo's David, Beethoven's quartets and Einstein's physics has been replaced by that of the Stock Exchange Year Book and Hitler's Mein Kampf" (p. 187).


Review (THE GUARDIAN)

Review (BOOTS AND BOOKS)

The enduring relevance of Eric Ambler's spy novels (JOHN GRAY) 

Reseña de la película (CINE NEGRO DE MEMENTO)



domingo, 10 de mayo de 2020

El Tercer Hombre


Reed, Carol. 1949. The Third Man.

Graham Green pensó antes la película que la novela, que escribió después. En el guión vertió sus dos grandes obsesiones: el amor y la muerte. Su historia de hombre muerto que por arte de magia vuelve a la vida tenía un precedente: La Máscara de Dimitrios (1939), de Eric Ambler, de la que también hay excelente versión cinematográfica de Jean Negulesco (1944). Anton Karas la dotó de una música única e irrepetible. Joseph Cotten, Alida Valli, Trevor Howard y Orson Welles la interpretaron de forma insuperable. Y Carol Reed supo unir todos estos componentes para crear una película inolvidable.

Esta fue, según el propio Graham Green, la idea original que dio pie a toda la historia:

"I had paid my last farewell to Harry a week ago, when his coffin was lowered into the frozen February ground, so that it was with incredulity that I saw him pass by, without a sign of recognition, among the host of strangers in the Strand.

Se trata, pues, de una historia de muerte y resurrección. Holy Martins, escritor de segunda categoría de novelas del oeste, llega a una ciudad fantasma, la Viena de posguerra, para encontrarse con su amigo Harry Lime. Pero encuentra a un muerto, y asiste a su funeral, lugar donde conoce a aquellos que podrían darle pistas de los sucedido. Preguntando a unos y otros intenta poner en pie lo ocurrido, pero todos los asistentes parecen muertos vivientes, que se mueven como entre sombras sin llegar a salir por completo a la luz. De la misma forma, la ciudad está vacía y muerta. Esta búsqueda recuerda el momento en que Juan Preciado llega a Comala buscando a su padre y también se sumerge en una ciudad fantasma, rodeado de espectros. No sólo encontramos ecos de Pedro Páramo; también están presentes Los Muertos de James Joyce, o Crimen y Castigo de Dostoyevski, por el famoso párrafo del reloj de cuco (1).

El Tercer Hombre también es una película sobra fantasmas, siendo el primer fantasma Harry Lime, al que todos dan por muerto pero que en un momento determinado vuelve del más allá, en una de las apariciones más sobrecogedoramente filmadas. Holly Martins no llega a creerse lo que ven sus ojos, y se echa agua en la frente pues cree que todo es una alucinación producida por una borrachera. Pero efectivamente Harry está vivo, y ahora se enfrentan ambos, su amigo y su antigua novia, Anna, al terrible descubrimiento de la verdadera identidad de Harry.

El mayor Calloway es el encargado de abrirles los ojos a la realidad. Holy, escritor de novelitas del Oeste donde el honor y la venganza son la ley imperante, no puede soportarla cuando el mayor le va haciendo consciente de la verdadera y terrible historia de Harry Lime. Holy lo tiene idealizado como amigo de la juventud y no tolera ver su verdadero rostro. Se enfrenta entonces a la disyuntiva de traicionar a su amigo o traicionar a sus principios. Anna, en cambio, lo soporta todo, es capaz de aguantar el baño de realidad, pues hay algo que lo supera todo: el amor que siente por Harry.

"Holy: ¿Calloway se lo dijo? 

Anna: ¿Decirme qué? 

Holly: La verdad de harry. ¿La sabe? 

Anna: Sí, he visto al mayor Calloway esta tarde. Es mejor que haya muerto. Sabía que traficaba, pero no así. 

Holy: Hemos sido amigos durante veinte años y creía conocerle. Supongo que en su fuero interno se reía de los tontos como yo. 

Anna: Sí, le gustaba reír. 

Holly: Vendía penicilina adulterada.. y me pidió que escribiera algo sobre su definitiva aportación a la medicina... en su carta decía que hacía una labor de ayuda a los hospitales...

Anna: Por favor, deje de imaginárselo como usted desearía que fuese. Harry era un ser real, no solo su amigo y el hombre que yo amaba. Era... Harry.

Holly: Bueno, no me venga con sermones. Habla de él como si fuese un granujilla que se ha portado mal..." (2) 

Este diálogo está inserto en la escena central de la película, segundos antes de la "resurrección" de Harry Lime. En él aparecen reflejadas las posiciones de los protagonistas una vez la realidad le ha explotado delante de su ojos. Holly no la acepta, siente como su ideal se ha roto y se niega a asumir su visión equivocada de un ídolo caído y hecho pedazos. Anna, en cambio, aunque es consciente de lo ocurrido, lo asume y lo acepta, porque no ama a un ideal, sino a un hombre de carne y hueso. Anna ama lo que es, no lo que debería ser. Holly encarna la moral; Anne, el amor a lo real.  Por algo Holly es escritor de novelas del Oeste y él mismo hace las veces de un llanero solitario y justiciero  (Popescu, un amigo de Harry, ya se lo advirtió al final del coloquio sobre la novela moderna: no se deben mezclar ficción y realidad). En cambio, Anne no ama a un personaje de ficción, sino la realidad, por muy terrible que esta sea. Esta encrucijada irresoluble entre lo ideal y lo real es la esencia de todos nuestros conflictos morales.

Cuando vuelven a enterrar a Harry, esta vez de verdad (en la película asistimos a dos entierros y un desentierro, el del tercer hombre, otro fantasma que sobrevuela toda la película), Holly intenta aproximarse a Anna una vez más en un escena que es quizás el plano sostenido más bello de la historia del cine. Ella pasa por su lado sin mirarlo siquiera, pues Holly ha traicionado a su amigo por sus principios. Cada espectador ha de decidir con quién se queda, pues no hay término medio.

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(1)  "In Italy for thirty years under the Borgias they had warfare, terror, murder, bloodshed—but they produced Michelangelo, Leonardo da Vinci, and the Renaissance. In Switzerland they had brotherly love, 500 years of democracy and peace, and what did that produce? The cuckoo clock."

"En Italia, en 30 años de dominación de los Borgia no hubo más que terror, guerras y matanzas, pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron 500 años de amor, democracia y paz. ¿Y cuál fue el resultado? El reloj de cuco".

En Crimen y Castigo, leemos:

"En una palabra, llego a la conclusión de que todos los hombres no ya grandes, sino que se destaquen un poco de lo corriente, o sea los que estén en condiciones de decir algo nuevo, por poco que sea, necesariamente han de ser criminales por su propia naturaleza, en mayor o menor grado. De no ser así, les resulta muy difícil salir del camino hollado, y a mi modo de ver incluso están obligados a no conformarse" (pp.282-283) de la edición de Ediciones Orbis. 

(2)  En la versión original de la película, Martins dice:  "I knew him for twenty years, at least I thought I knew him." En la novela sus palabras son: "I feel as though he had never really existed, that we dreamed him" . Anna le responde en ambas : "For G-d's sake, stop making him in your image. Harry was real. He wasn't just your hero and my lover. He was Harry. A man doesn't alter because you find out more".



The Third Man as a story and a film (THE NY TIMES)

Adapting the Third Man (SCREEN ONLINE)

Graham Greene's and Carol Reed's The Third Man (PROJECT MUSE)

5 things you may not know about The Third Man (INDIE WIRE)

Review (THE CRITERION COLLECTION)

Review (OBSERVER)

Review (ROGER EBERT)

Review (THE GUARDIAN)

Review (AV CLUB)

The Third Man (Celebrating a film classic)

Coloquio de Cine en B&N (José Luis Garci)