viernes, 6 de julio de 2018

La Herida de Spinoza


Serrano, V. 2011. La Herida de Spinoza. Felicidad y política en la Vida Posmoderna. Anagrama

"Al principio de este libro, describí a Spinoza como a la vez brillante y exasperante. Las razones por las que lo considero brillante son evidentes, pero una razón por la que lo considero exasperante es la tranquila certeza con la que se enfrenta a un conflicto que la mayoría de la humanidad todavía no ha resuelto: el conflicto entre la opinión de que el sufrimiento y la muerte son fenómenos biológicos naturales que hemos de aceptar con ecuanimidad (pocas personas cultas pueden dejar de ver la sabiduría de hacerlo así) y la inclinación no menos natural de la mente humana a chocar con dicha sabiduría y sentirse descontento con ella. Queda una herida, y me gustaría que no fuera así. Y es que prefiero los finales felices".

Este es el párrafo del libro del neurocientífico Antonio Damasio Looking for Spinoza que motiva este magnífico ensayo. La principal característica de la filosofía de Spinoza es su aceptación serena de lo real, de nuestros límites, de nuestra finitud, de nuestra naturaleza. Damasio, que concuerda en todo lo demás con Spinoza, no consigue encajar esta aceptación. Vicente Serrano utiliza esta rendija, esta discordancia, para analizar la forma en la que la posmodernidad concibe la realidad: la preponderancia del deseo y de la voluntad de poder, de un poder sin límites, que no reconoce ninguna servidumbre a la realidad ni se humilla ante ella.

En el fondo, es el mismo tema que desarrolla Harari en Homo Deus: creemos que la realidad está a nuestro servicio y no al revés, que podemos moldearla y domarla a nuestro antojo; tal es el espejismo de nuestra civilización, dentro de la cual, son por supuesto la Ciencia y la Tecnología las nuevas Diosas, y dentro de este parámetro es donde se encuentran también las neurociencias, y por tanto Antonio Damasio como neurocientífico. La aceptación de la realidad se ve como una humillación ante la cual nunca hay que rendirse: el aumento constante de poder, el crecimiento del dominio sobre todo, esa es la guía: "la palabra clave de la ética y la política moderna es crecimiento, crecimiento hasta el infinito, indetenible o sostenible, da igual" (p.107).

"El pragmatismo es la escuela que mejor resume y condensa el principio moderno con arreglo al cual la acción es todo y por tanto la naturaleza ha sido ya suprimida definitivamente... Saber es poder no tanto en el sentido de la que la técnica es ideología o instrumento de dominación, que también. Su significado es más radical: la técnica, poiesis, es la realidad y como tal absorbe todo lo que no es ella, todo lo que le ofrece resistencia, irremisiblemente, hasta el infinito y más allá" (pp. 120-121).

Vicente Serrano hace un repaso de esta dicotomía de aceptación de la realidad frente a dominio y poder sobre la misma, comenzando por Spinoza y Descartes, siguiendo por Hume, Kant, Ruosseau, Marx,  hasta llegar a la posmodernidad, deteniéndose sobre todo en el concepto de biopolítica acuñado por Foucault y desarrollado por otros como Ambagen o Esposito: "la biopolítica aparece como un corolario de la modernidad cuando los distintos velos que han ocultado su rostro han caído y nos encontramos de frente con la omnipotencia como su principio y con el límite como el pecado fundamental" (p. 144). Es decir, "el objeto último del poder es la vida misma en su sentido biológico" (p.145).

Esta visión de la realidad llega por supuesto al mundo de los afectos, y en última instancia, al amor mismo: "El reconocimiento del otro sólo es compatible en la medida en que no resta nada de la posibilidad omnipotente... en un universo en el que lo que prima es la lucha por el poder, el amor sólo puede tolerarse si alimenta las relaciones de poder o al menos si no las daña ni un ápice" (p.199)

El autor termina analizando la película Leaving Las Vegas por considerar esta ciudad como símbolo de la felicidad biopolítica: "Las Vegas representa el universo posmoderno en los términos que hemos descrito porque es la negación y la huida de lo real, o si se prefiere la afirmación de eso que Baudrillard llamó hiperreal" (p.210). Yo añadiría otro lugar emblemático de este poder omnipotente: Silicon Valley y la Singularity University, con científicos como José Luis Cordeiro que afirman que la inmortalidad está a la vuelta de la esquina.


Damasio, A. 2003. Looking for Spinoza. Harcourt.
Foucoult, M. 2003. El Nacimiento de la Biopolítica. Akal.
Harari, Y. 2016. Homo Deus. A Brief History of Tomorrow. Vintage.

Reseña de la editorial

Reseña de EL PAIS 

Conferencia de Vicente Serrano

José Luis Cordeiro 

miércoles, 4 de julio de 2018

Breve Tratado de la Ilusión

Marías, Julián. 2018. (3ª ed). Breve Tratado de la Ilusión. Alianza Editorial.

Ha sido una suerte que Alianza Editorial haya vuelto a editar este libro de 1984, que en algunos aspectos ha quedado desfasado, sobre todo en todo lo referente a los aspectos de género, pues incluye apreciaciones que hoy en día, más de 30 años después, pocos se atreverían a repetir.

Dejando esto atrás, su lectura me ha aclarado un importante matiz de la palabra "ilusión", que desde hace tiempo me venía causando problemas, al notar que su uso tanto en inglés como en francés nunca se encontraba envuelto en la acepción positiva que en español también tiene esta palabra.

La lectura del primer capítulo del libro aclara esta interesante diferencia. En un principio, la palabra "ilusión" en castellano tenía solo el significado negativo: engaño, burla, aprehensión errada, falsa aparición, alucinación, que es el único sentido que sigue teniendo en las demás lenguas: "Con una excepción: en español, desde un momento que será menester precisar, aparece un sentido completamente distinto, positivo, valioso, que alcanza la más alta estimación. Es el que tiene en expresiones como "tener ilusión" por algo o por alguien; hacer una cosa "con ilusión"; una cosa es "hacerse ilusiones" y otra bien distinta "estar lleno de ilusión". No es lo mismo "ilusorio" que "ilusionante"; en nada se parece "ser un iluso" a "estar ilusionado" (p. 17).

A partir de aquí, Julián Marías deja a un lado el significado negativo, y se interesa por el positivo: "esa es la ilusión por la que vale la pena preguntarse" (p. 17). En primer lugar, hace un interesantísimo recorrido filológico por los albores de la nueva acepción, para continuar preguntándose por qué ésta solo aparece en nuestro idioma y llegando a enraizarla con nuestro carácter e idiosincrasia.

El ser humano tiene una condición que Marías califica de futuriza: "siendo real y por tanto, presente, actual, está proyectada hacia el futuro, intrínsecamente referida a él en la forma de la anticipación y la proyección. Esto, claro es, introduce un "irrealidad" en la condición humana, como parte integrante de ella, y hace que la imaginación sea el ámbito dentro del cual la vida humana es posible" (p.43).  "La ilusión significa anticipación. Afecta primariamente a los proyectos y, naturalmente, a sus términos. El título de Pedro Salinas, Víspera del Gozo, conviene admirablemente a la ilusión (p.44). Como ejemplo perfecto de esta víspera del gozo, se cita la forma en que es vivida la noche de Reyes Magos en la infancia.

Una definición tan bella, no obstante, contiene el problema de que "el futuro no es real, sino que será; y habrá que agregar: acaso" (p.44). Es por ello que Marías concede que el nuevo significado, el positivo, no se ha desprendido nunca del viejo y el negativo: "Lo que nos ilusiona puede resultar ilusorio; el objeto de la ilusión puede fallar; a la ilusión la acecha la posibilidad de la desilusión" (p. 44)

Una ves definido y acotado el término, el autor analiza en qué consiste esta ilusión y su relación con la imaginación, con la niñez, con  la anticipación, con la impaciencia, con la desilusión:

"Ningún goce es comparable al que es cumplimiento de una ilusión... pero la vida no se detiene... como una sombra, se proyecta sobre la ilusión realizada la inquietud por su fugacidad... de ahí que la alegría y la melancolía sean inseparables dentro de la ilusión... por eso la ilusión, lejos de ser un fenómeno psíquico, un mero estado de ánimo, es un acontecimiento dramático de la vida humana" (pp.54-55).

Continúa Marías analizando la relación entre ilusión y deseo, ilusión y vocación, ilusión y amor paterno-filial, ilusión y amistad, ilusión y relación maestro-discípulo, ilusión y belleza, ilusión y enamoramiento, ilusión y futuro, ilusión y pasado, y finalmente, ilusión por lo que el llama el "Gran Ausente" (Dios).

De la misma forma que empieza por una capítulo lingüístico, termina con otro dedicado a la diferencia entre el verbo "ilusionar" o "ilusionarse", que "significa la acción o proceso por los que se llega a la ilusión o se provoca en otro"(p. 146), y aquel otro verbo que indica el estado de la vida del que está ilusionado, dominado por la ilusión: "Es maravilloso que ese verbo exista, y que sea precisamente otro de esos prodigiosos hallazgos de la lengua española, otro de los secretos de esa manera de instalarse y proyectarse que es la nuestra. Ese verbo es el extrañísimo desvivirse" (p.147).

Julián Marías termina uniendo las dos palabras para concluir con una absoluta defensa de ambas: "La forma plena y positiva de desvivirse es tener ilusión: es la condición de que la vida, sin más restricción, valga la pena ser vivida" (p. 150)

Surgen  tras la lectura del libro las siguientes preguntas: ¿es realmente posible despojar a la ilusión de su originario sentido negativo? ¿Merece la pena correr el riesgo de la ilusión?¿Debemos confiar en ella y desvivirnos por lo que nos ilusiona? ¿Cuál es la relación entre la ilusión (en el sentido positivo) y la realidad? ¿Hasta qué punto puede esta ilusión alejarnos de la realidad o por el contrario, ser realmente necesaria para enfrentarnos a ella?




domingo, 1 de julio de 2018

Historia de la Estupidez Humana


Voltes, P. 1999. Historia de la Estupidez Humana. Espasa Bolsillo

¿A qué se debe nuestra falta de lucidez para ver la realidad tal cuál es? ¿Es un problema de capacidad o de voluntad? ¿Cuales son los velos que nos impiden ver las cosas como son? Este tema es clave en nuestra condición humana, yo diría que central para nuestra dignidad y felicidad, por ser la fuente de la mayoría de nuestros errores y angustias. Un libro como este puede iluminar muchas de las causas que provocan esta incapacidad o esta falta de voluntad.

¿Cómo es posible que los troyanos se dejaran embaucar con el caballo? ¿Cómo es posible que el sistema sideral de Ptolomeo estuviera vigente durante dos mil años? ¿Cómo es posible que el sabio Pitágoras se dejara hipnotizar por los significados esotéricos de los números? ¿Cómo es posible que la esclavitud fuera vista con normalidad en tantas épocas y por personas tan sabias? Pedro Voltes analiza estos y muchas otros ejemplos de estupidez que durante siglos y milenios quedan estancados como virus parásitos en la mente de los seres humanos.

Los milagros de los vendedores de la falsa juventud, las fantasías y supersticiones de los libros medievales, los inventos para mover masas como las cruzadas, los horóscopos, las profecías, la interpretación de los sueños, las locuras del amor, las promesas de los afrodisíacos, el fin del mundo, los juicios por ordalías, la alquimia, los procesos a animales, los fraudes de la ciencia y la medicina, los embaucadores y falsificadores, las locuras de reyes y gobernantes, la difusión de noticias falsas, el uso de la propaganda... todos estos y muchos más aparecen como el muestrario de la falta de límites en la imbecilidad humana.

Libro cómico y trágico a la vez, pues nos pone cara a cara con nuestras debilidades, ante las cuáles no sabemos si llorar o reir, o si nos despiertan compasión o ira. Una de las principales razones de tanta idiotez es sin duda "la veneración a la idea de estabilidad, el mismo rechazo a las innovaciones disruptivas por muy ilustradas que fueran" (p. 23) que ha habido siempre a lo largo de la historia.  Otra es la obstinación por "posponer y hasta omitir la observación simple de la realidad y preferir explicaciones religiosas, místicas o académicas a las noticias que los sentidos corporales le dan a cualquiera"(p.33).

El libro contiene un sinfín de anécdotas e historias increíbles que son un retrato fascinante de la condición humana. Por elegir una entre tantas, citemos la historia del caballero austriaco Ulrich von Lichtenstein, enamorado hasta la médula, y cuyo ciego amor le hizo operarse un labio con terribles sufrimientos (pues no era del agrado de su amada) o cortarse un dedo para demostrarle su valor.
¿Hasta qué punto somos capaces de sufrir e incluso dar nuestra vida por algo intangible, inexistente, falso? ¿Por qué nos cegamos y no somos capaces de ver lo que está delante de nuestras narices? ¿Qué mecanismo evolutivo ha dado lugar a la estulticia y que ésta esté tan extendida?

El tema es inagotable, y entran ganas de asomarse a algunos de los los títulos mencionados en la bibliografía como La Historia de la Estupidez Humana de Ráth-Vétgh de 1950, The Natural History of Stupidity de Paul Tabori de 1993, The Story of Stupidity de James Welles de 1996, Allegro ma non tropo de Cipolla de 1991, o el Tratado de la Tontería Humana de Horst Geyer de 1961.


Locos o tontos





jueves, 21 de junio de 2018

Sefarad


Muñoz Molina, Antonio. 2001. Sefarad. Seix Barral.


Llegué a Sefarad atraído por la figura de Willi Munzemberg, que desconocía y del que tuve por primera vez noticia en el libro de Maria Elvira Roca Barea, y al que Muñoz Molina dedica uno de los capítulos más interesante de esta novela-ensayo. Figura poliédrica, controvertida, con una vida fascinante en la que se unen evocaciones de las novelas de espías de Le Carré, el desmoronamiento de la Europa de entreguerras de El Mundo del Ayer de Stephen Zweig, el horror del genocidio nazi narrado por Primo Levi, y el exterminio estalinista de Archipielago Gulag de Solzhenitsyn.

Se describe a Willi Munzenberg a través de las impresiones causadas en el narrador por la lectura de tres libros : El Fin de la Inocencia (Double Lives de Stephen Koch), El Pasado de una Ilusión (Le Passé d'une Illusion de François Furet) y La Escritura Invisible (The Invisible Writing de Arhur Koestler), y tal como dice el propio Muñoz Molina "un número sorprendente de páginas de Internet".

No he podido evitar ir de una página a otra atraído por una personalidad tan cautivadora y contradictoria de la que se podría hacer una película como Ciudadano Kane de Orson Welles, por lo difícil que es llegar al fondo del alma y la motivación de una vida tan intensa: al final nadie sabe cuál fue el Rosebud de Munzenberg. "Quienes le conocieron dicen de él que si hubiera decidido servir al capitalismo y no al comunismo habría llegado a ser un W.H. Hearst" (p.182).  Una vida vivida en lo más alto y exitoso y acabada colgado por el cuello de la rama de un árbol.

Muñoz Molina nos ofrece la visión de Munzenberg creada en él por la lectura del libro del periodista americano Stephen Koch: "Bien sabía él, Willi Munzenberg, cómo se organizaba una campaña de espontánea indignación internacional, lo maleable que podía volverse la realidad si se utilizaban con inteligencia las técnicas publicitarias de persuasión, la repetición masiva y machacona de algo". (p.199)

Tras leer el capítulo del libro y todas estas reseñas y entradas, se da uno cuenta de la dificultad de acceder a la verdad sobre el tema que subyace: la ilusión creada por la propaganda de la URSS en la intelectualidad de izquierdas europea en los años previos y posteriores a la Segunda Guerra Mundial.



Entrevista a Muñoz Molina sobre Sefarad

Reseña 1

Reseña 2

Reseña 3

Reseña 4

New York Times review

New York times review 2


Algunas páginas de Internet dedicadas a Willi Munzenberg:

1     2     3     4    5

El Fin de la Inocencia (reseña 1) 

El Fin de la Inocencia (reseña 2)

Double Lives (NY times review) 

El pasado de una Ilusión (EL PAIS)

Le Passé d'une Illusion (LE MONDE)









lunes, 28 de mayo de 2018

Imperiofobia y la Leyenda Negra


Roca Barea, Maria Elvira. 2017. Imperiofobia y la Leyenda Negra. Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio Español. Siruela.

Muy interesante, bien escrito, fluido, lleno de sorpresas, con ritmo de best-seller, y a la vez denso, documentado, riguroso... todas estas virtudes se le pueden reconocer a este libro, además de polémico, arriesgado, valiente y sin complejos.

Pero también es cierto que cuando la cuerda se estira en exceso, se rompe; cuando se pone todo en el otro lado de la balanza, esta se desequilibra. Ese es el gran problema de este ensayo, que intenta demostrar con tanto ahínco su tesis, que llega un momento en que pierde objetividad y uno tiene la sensación de ser llevado a rastras en una dirección.

Es verdad que hay una leyenda negra injusta y exagerada contra lo español, proveniente del mundo anglosajón y protestante y recalentada en nuestra propia cocina patria, tan dada a la autocrítica destructiva y alimentada por nuestro complejo de inferioridad. Pero la Inquisición existió, el duque de Alba existió y el expolio de América existió. Es cierto que el protestantismo fue en mucho casos peor que la Inquisición (ya nos lo hizo ver Jesús Mosterín en su excelente libro Los Cristianos), que en las guerras de religión centroeuropeas no hubo buenos ni malos y que el genocidio de los indios en Norteamérica fue una de las páginas mas negras de la historia de la Humanidad, peor que la de Hispanoamérica. Pero la estrategia del "y tú más" no nos exime de culpa. No queramos convertir ahora lo negro en blanco, porque finalmente todo se dirime en la gama de los grises.

La autora habla, además de la imperiofobia y la leyenda negra, de otros interesantes temas, como por ejemplo del poder tergiversador del lenguaje (p. 46, 387);  de los oráculos como parte del modelo de propaganda anti-imperial (p. 65); del fenómeno de la "alucinación colectiva" (p.188) y de la "paranoia colectiva" (p. 282) que a veces se apodera de los pueblos (la caza de brujas); de la propaganda como instrumento para manipular la realidad (p. 234, 308).

Pero en muchas ocasiones se deslizan opiniones con una gran carga de ideología y falta de equilibrio que van lastrando el libro: por ejemplo, cuando se habla de la forma de combatir la propaganda, que no debe ser con la verdad: "craso error: a nadie se le ocurrió que para defenderse de esta propaganda había que atacar con las mismas armas con que se ofendía y que un procedimiento efectivo hubiera sido inundar los Paises Bajos con panfletos..." (p. 311); cuando se menciona a Chomsky, al que vapulea como "gran padre judío-estadounidense del antiamericanismo" (p. 75,201, 356), diciendo que "mezcla medias verdades y medias mentiras" y que "nadie se atreverá a reprochárselo porque vive protegido por la armadura intelectual de ser un intelectual de izquierdas" (p. 76); cuando se subraya la manera en que según ella la izquierda manipula la opinión pública con un estrategia que "consiste básicamente en apropiarse del mundo de las subvenciones, premios, cargos y otras sinecuras... procedimiento diseñado por Lenin que Willi Munzerberg llevó a la perfección " (p.82)*; cuando se equiparan el imperio azteca y el régimen nazi (p.314), con lo cual la desaparición de aquél se hace digna de aplauso y no motivo de critica; o cuando se analiza la diferencia entre realidad y lenguaje y se pone el siguiente ejemplo: "en los años 60 empezamos a llamar "interrupción voluntaria del embarazo" al aborto y últimamente hemos empezado a calificar como "daños colaterales" a los muertos civiles en las guerras" (p.387). En fin, está claro que la "vertiente de religión política de las ideologías tradicionalmente llamadas de izquierda le asusta" (p. 17), como la propia autora confiesa al inicio del libro, y desde luego no lo oculta a lo largo del mismo.

En esta línea, se enfatizan los males de la Ilustración (p. 93, p. 324, p. 382), los aspectos negativos de las cortes de Cádiz o de Bartolomé de las Casas y sus exageraciones (p. 308) o el papel negativo de la teología de la liberación en Sudamérica (p. 318);  pero se defiende la Inquisición (p. 265), como tribunal avanzado en derechos donde la tortura estaba reglada y "tenía precauciones que no existían en los tribunales civiles de España y de ningún otro país de Europa" (p.277) o se ensalzan las bondades de los dominicos (p.321) y los jesuitas (p.373) frente a los ilustrados.

Están también cargadas de ideología sus definiciones, como  la diferencia entre nacionalismo y patriotismo ("el nacionalismo suele servir a un grupo que por medio de él consigue riqueza y engrandecimiento social, mientras que el patriotismo no reporta beneficios, sino más bien disgustos y esfuerzo" (p.226); o la diferencia entre imperialismo y colonialismo ("el imperio es expansión incluyente que genera construcción y estabilidad a través del mestizaje cultural y de sangres. El colonialismo no tiene en común más que el movimiento de expansión inicial...no tiene mestizaje no estabilidad y es excluyente" (p.422)

Finalmente, el libro en su totalidad es una elegía y un panegírico de la iglesia católica, hasta tal punto que en la introducción la autora se defiende de posibles conjeturas contra su filiación diciendo que no tiene ningún vinculo con esta institución. Lo cierto es que al terminar el libro, al lector le entran ganas de peregrinar al Vaticano y ser ungido por su Santidad, por todo lo que ha sufrido esta institución a lo largo de los siglos.

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*Argumenta la autora que esto lo explica perfectamente bien Muñoz Molina en su novela-ensayo Sefarad; efectivamente, Muñoza Molina habla de Willi Muzenberg como ejemplo de artífice de propaganda comunista y estalinista que terminó siendo víctima de la persecución de nazis y luego de Stalin, pero nunca generaliza y dice que esa sea la manera de actuar de la izquierda en general.






Crítica de Esteban Mira Caballos

Reseña en Revista de Libros

Errores y verdades de ImperIofobia (LAS NOTICIAS DIARIAS) 

Imperioapología y otros disparates (Arturo Pérez Reverte)



viernes, 25 de mayo de 2018

Lo Real y su Doble


Rosset, Clément. 2015. Lo Real y su Doble. Ensayo sobre la Ilusión. Hueders.

Diariamente nos encontramos cara a cara con la realidad. A veces no la vemos porque se nos escapa o no estamos atentos, pero otras muchas veces es simplemente porque no la queremos ver, y necesitamos evitarla para sobrevivir: "Lo real no es admitido más que bajo ciertas condiciones y solo hasta cierto punto: si abusa y se muestra desagradable, se suspende la tolerancia"  (p.11)

Para no enfrentarnos a la realidad podemos recurrir al suicidio, a la locura, a la represión, a las drogas, o a la ilusión. Esta última vía de escape es la que estudia Clément Rosset en su libro: "En la ilusión, es decir, la forma más corriente de apartar lo real, no debe señalarse un rechazo de la percepción propiamente dicho. La cosa no es negada: tan solo es desplazada, puesta en otra parte"  (p.15). "Tal es la estructura fundamental de la ilusión: un arte de percibir adecuadamente, pero sacando las conclusiones contrarias" (p.19). "La técnica general de la ilusión consiste , en efecto, en convertir una cosa en dos. Igual que la técnica del ilusionista, que cuenta con el mismo efecto de desplazamiento y de duplicación por parte del espectador: mientras se ocupa en su quehacer, orienta su mirada hacia otra parte, allí donde no pasa nada" (p.21)

Rosset dedica un capítulo a la ilusión oracular, la creada en torno a las profecías (analizando casos como el de Edipo Rey o Segismundo en La Vida es Sueño: ""No se escapa al destino" significa sencillamente que "no se escapa a lo real"" (p.46). "La versión más límpida de lo real, aparece como el mayor absurdo a los ojos del iluso, es decir, de aquel que apostó hasta el final por la gracia de un doble" (p.47).

El siguiente capítulo está dedicado a la ilusión metafísica, la creación de una segunda realidad, el platonismo, el rechazo del presente: "Al aceptar uno lo que es, admite al mismo tiempo que uno no es más que eso. La unicidad implica en efecto un triunfo a la vez que una humillación: triunfo de ser único en el mundo, humillación de ser tan solo eso, es decir, casi nada, y pronto nada más" (p.66)
(Rosset ve una salida: dotar a cada instante de la vida de toda la riqueza de la eternidad).

Un tercer capítulo está dedicado a la ilusión psicológica, según la cual se crea el desdoblamiento de personalidad para escapar de la unicidad y la finitud. Pero "no hay sí mismo que no sea más que sí mismo, no hay aquí que no esté sino aquí, no hay ahora que solo sea ahora: tal es la exigencia del doble, que desea un poco más y que está listo para sacrificar todo lo que existe --es decir, lo único-- en beneficio de todo lo demás , es decir, de todo lo que no existe" (p.80). Aquí de nuevo, Rosset propone una salida frente al rechazo de la realidad: "aceptar la cosa, e incluso regocijarse en ello" (p.81).

La mayor tontería en la que podemos caer es la seguridad de que podemos esquivar nuestro destino, pues esta actitud es la clave de la perdición de uno mismo: "La falsa seguridad es más que la aliada de la ilusión; constituye su sustancia misma y en el fondo es la ilusión en persona, como lo dice Hécate en Macbeth: "La seguridad es el mayor enemigo de los mortales"" (p.77). Frente a esta falsa seguridad, Rosset elige la alegría de vivir, tal y como se explica en una nota a pie de página:

"La noción de alegría, que Rosset asimila a la alegría de vivir, está del todo relacionada con la noción de lo real, y por tanto, con la del rechazo del doble. en suma, si el doble aparece, es que la alegría desaparece --y viceversa. Igual que en Nietzsche y en Spinoza, la afirmación de la existencia es la fuente de la alegría, y recíprocamente, la alegría proporciona la fuerza para afirmar la existencia" (p.81)

Sólo así podemos llegar a la plenitud: "la reconciliación de uno consigo mismo, que tiene como condición el exorcismo del doble" (p.93). "Huida del doble, abandono de la imagen de uno en beneficio de uno como tal, es decir, por cuanto es invisible, inapreciable, y amable solo a ciegas, como en el juego de todo amor" (p. 95). "Es necesario que uno mismo baste, por pobre que parezca o que sea en efecto: pues la elección se limita a lo único, que es muy poco, y a su doble, que no es nada" (p. 103)



Reseña

Wikipedia (Français)

Clement Rosset en español

Clement Rosset (site officiel)

Atelier Clement Rosset







miércoles, 16 de mayo de 2018

Something I've been meaning to tell you



Munro, Alice. 2004. Something I've Meaning to Tell You. Vintage International.

Los relatos cortos de Alice Munro nos muestran el desconocimiento que tenemos de nuestra realidad más cercana. Nos obstinamos en conocer el origen del universo y no tenemos ni idea de lo que ocurre a nuestro alrededor. La familia es precisamente ese núcleo aparentemente cercano y perfectamente conocido que más sorpresas podría darnos. Cada persona es un mundo que guarda dentro misterios profundos, secretos inconfesables, anhelos frustrados, sentimientos encontrados. Tejemos esa red de relaciones a base de suposiciones, hipótesis y prejuicios. Alice Munro es una maestra en el análisis de estas situaciones, regalándonos estas trece joyas de relatos cortos donde la realidad se oculta siempre tras las apariencias.

En la primera historia, que da titulo al volumen, Something I've Been Meaning to Tell You, Munro profundiza sobre los secretos de familia y la forma en que nos ocultamos la realidad o la distorsionamos, a veces para no herir y otras para herir en demasía. Son esos secretos que estamos a punto de decir, pero que nunca salen a la luz, y morimos sin conocer: "Sometimes Et had it on the tip of the tongue to say to Arthur: "There's something I've meaning to tell you". She didn't believe she was going to let him die without knowing" (p.23).

La protagonista de How I Met My Husband se rinde a la desilusión de su amor platónico, que jamás aparece, y se conforma con su "sustituto", el cartero que hace de mensajero, pero a éste nunca se lo confiesa: "He always tells the children the stoy of how I went after him by sitting by the mailbox everyday, and naturally I laugh and let him, because I like for peopleto to think what pleases them and make them happy" (p. 66).

Material ironiza sobre el uso que un escritor, Hugo, hace de la realidad que le rodea para convertirla en ficción; una realidad difícil y terrible, la de la desgraciada Dotty, que no le inspira la menor compasión ni hace lo más mínimo por ayudar a transformar, pero sí la vampiriza para sus novelas, sacandónle partido. Es una crítica ácida e irónica contra el oficio de escritor o del artista en general, contra la función del Arte ante la Realidad: "I was impressed by Hugo's story... There is Dotty lifted out of life and held in light, suspended in the marvellous clear jelly that Hugo has spent all his life learning to make. It is an act of magic, there is no getting around it; it is an act, you might say, of a special, unsparing, unsentimental love. A fine and lucky benevolence. Dotty was a lucky person, people who understand and value this act might say (not everybody, of course, does understand and value this act); she was lucky to live in that basement for a few months and eventually to have done this to her, though she doesn't know what has been done and wouldn't care for it, probably, if she did know. She has passed into Art. It doesn't happen to everybody" (p. 43).

En Marrakesh la escritora nos hace conscientes sobre lo poco que en realidad conocemos a las personas que tenemos cerca y el misterio y lo insondable de cada ser humano:   "Dorothy looked down for some time from her bedroom window at her granddaughter's spare Brown body, as if it were a hieroglyph on her grass" (p.166)

The Spanish Lady trata sobre la presencia y la conciencia de la muerte como la mejor forma de devolvernos a la realidad, frente a las elucubraciones y dramas personales diarios o frente a la huida hacia lo esotérico y religioso (los rosacruces) "As if we were all wound up a long time ago and were spinning out of control, whirring, making noises, but a touch could stop, and see each other for the first  time, harmless and still" (p.191)

Winter Wind versa sobra sobre la narración constante que desarrolla nuestro "yo"  en personalidades múltiples ("the loud argumentative scandalous person I was at home had no much more to do with my real self than the discreet unrevealing person I was in my grandmother's house" (p. 202) y la invención de motivos, razones e ideas para dar sentido a los actos de las personas que nos rodean, y que en realidad no llegamos a conocer nunca ("I have said that my grandmother would choose a certain kind of love. I have implied that she would be stubbornly, secretly, destructively romantic. Nothing she ever said to me, or in my hearing, would bear this out. Yet I have not invented it, I really believe it. Without any proof I believe it..." p.201)

Memorial incide en la imposibilidad de domesticar, cuadricular o imponer un orden a la realidad. La realidad es un animal salvaje que da el zarpazo en el momento más inesperado o que aguarda agazapada tras la aparente imperturbabilidad del jardín zen más meticuloso y acabado. "June said she had worked through all that." Years ago, and in Gestalt too. I really did it in Gestalt. I worked it all out an finished with it." I have not worked through anything, Eileen thought. And further: I do not believe things are there to be worked through. People die; they suffer, they die... Illness and accidentes. They ought to be respected, not explained. Words are all shameful. They ought to crumble in shame" (p. 221).

Uno de los personajes de Walking on Water, Eugene, es un caso típico de persona que a partir de la lectura científica, filosófica y psicológica deriva en otros terrenos como la religión, la mística y el esoterismo, llegando a apartarse por completo de la realidad. "The world that we accept -- you know, external reality, is nothing like so fixed as we have been led to believe" (p. 75). Eugene le habla al narrador del poder de la mente para mover objetos, levitar, salir del cuerpo y para ser capaz de andar por el agua, de lo cual quiere hacer una demostración pública, acontecimiento en torno al cual gira toda la historia. No sabemos si se ha vuelto loco de tanto leer, como don Quijote, o que se ha visto sometido a un lavado de cerebro que lo ha dejado irreconocible, como el caso que cuenta Oliver Sacks sobre "The Last Hippie" (1). Lo cierto es que ha perdido totalmente el contacto con la realidad, y el narrador se preocupa de que pueda terminar suicidándose.

Un tipo parecido a Eugene es uno de los protagonistas de Forgiveness in Families. Cameron forma parte de una comuna de iluminados que se encuentra a medio camino entre los hippies, los Hare Krishna y las sectas satánicas. Abandona a su madre y la convence de hacer una enloquecida dieta vegetariana que la lleva al borde de la muerte. A pesar de ello, como hijo pródigo, no solo es perdonado por su madre, sino que ella llega a creer que Cameron es la causa de su curación gracias a un ritual practicado por la secta. Los seres humanos llegamos a creer lo más inverosímil siempre y cuando case con lo que queremos creer: "Well, that boy of mine may not be much of a success at anything else but you have to admit he has a knack of saving lives. May Cam should go into the miracle business, he certainly pull it off with me" (p.105).

En el relato Tell Me Yes or No asistimos a la desesperación de una amante que ha sido olvidada por un  hombre casado, del cual ha dejado de recibir cartas de amor. La mujer, angustiada ante el incomprensible silencio, descubre en las noticias que la razón de la ausencia es la muerte del amante. Se decide entonces a visitar el barrio donde vive y la librería donde trabaja su viuda, que le enseña un montón de cartas escritas por una tal Patricia, su nombre ficticio.  La narradora lo vive todo con una sensación de irrealidad, producida por la doble vida que ha tenido que llevar siempre. ¿Realmente ha ocurrido la historia de amor? ¿No es todo una invención? ¿No es el amor más que el producto de nuestra imaginación? "I invented her I invented you, as far as my purposes go. I invented loving you and I invented your death. I have my tricks and I have my traps too" (p. 124). 

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(1) Sacks. Oliver. 1995. An Anthropologist on Mars. Picador.