Los equívocos caminos de la ilusión y la realidad a través de la filosofía, la literatura, el cine, el arte, el periodismo y la ciencia
miércoles, 23 de agosto de 2017
Sapiens. A Brief History of Humankind
Harari, Y.N.H. 2011. Sapiens. A Brief History of Humankind. Vintage.
(El libro está traducido al español como Sapiens. De Animales a Dioses, editado por Debate).
Estamos realmente ante un libro excepcional por la lucidez y originalidad con las que reescribe la historia de la humanidad y por los muchos temas que propone para pensar y debatir. Me recuerda antiguas lecturas, libros divulgativos y a la vez ambiciosos que intentan capturar toda la historia de la humanidad, como Una Historia del Mundo (1982) de Hugh Tomas, o que incluso se proyectan hacia el futuro, haciendo de oráculo, como La Tercera Ola (1980) de Alvin Toffler, libros que aún recuerdo bien, tras varias décadas. A continuación destaco algunas de las tesis o argumentos de Sapiens:
1. Una de las principales características de nuestra especie es la capacidad de crear mitos y realidades superpuestas, que tienen la capacidad de unirnos como grupo. "Ever since the cognitive revolution, Sapiens have thus been living in a dual reality. On the one hand, the objective reality of rivers, tres and lions; and on the other hand the imagined reality of gods, nations and corporations (p. 36). Harari analiza los pros y los contras de esta habilidad para crear una segunda realidad, que sólo está en nuestra mente: "There are no gods in the universe, no nations, no money, no human rights, no laws and no justice outside the common imagination of human beings" (p.31).
Este tema es un clásico en la filosofía: Platón frente a los sofistas. Los sofistas, que tan mala prensa han tenido y siguen teniendo, defendían exactamente lo mismo que Harari: las leyes sociales son el resultado del pacto de la convención entre los individuos, no tienen carácter natural, están sometidas al acuerdo o la convención entre los hombres. Protágoras de Abdera (485 a.C.-411 a.C.) ya defendía el relativismo y el convencionalismo de las normas, costumbres y creencias del hombre. Los sofistas fueron muy criticados, entre otras razones, porque sus teorías conducían al escepticismo y el relativismo. De la misma forma, la convicción de Harari de que los derechos humanos son un mito como el de los espíritus tribales o la nacionalidades, puede extrañar a algunos: "Most human rights activists sincerely believe in the existence of human human rights" (p.35). Algunos pensarán: "entonces, ¿a qué podemos agarrarnos?"
2. Todo aquello que parece progreso tiene indudablemente sus ventajas, pero también sus contrapartidas. Por ejemplo, la revolución agrícola o el humanismo. "The Agricultural Revolution was history's biggest fraud" (p.90). Con respecto al humanismo, el autor lo considera una religión: "Theist religions focus on the worship of gods. Humanist religions worship humanity, or more correctly, Homo Sapiens" (p.256). Ambos hechos, habitualmente considerados como positivos en la historia de la humanidad, son aquí puestos en tela de juicio.
La revolución agrícola trajo nuevas enfermedades, una peor dieta, una mayor dependencia del clima, una esclavitud a los cultivos ("we did not domesticate wheat. It domesticated us" p.91) y un aumento exponencial de la población.
Por otro lado, el humanismo, que en principio , parece una ruptura con la religión, hace del hombre un dios y lo coloca en el centro del universo: "Humanism is a belief that Homo Sapiens has a unique and sacred nature, which is fundamentally different from the nature of all other animals and of all other phenomena... The supreme good is the good of Homo Sapiens. The rest of the world and all other beings exist solely for the benefit of this species" (p.256). Este egocentrismo ha llevado a Sapiens a convertirlo en un "ecological serial killer" (p. 74). Muchos también se sentirán sorprendidos por ver desde este punto de vista lo que tradicionalmente se han considerado "conquistas de la humanidad".
3. Por esta razón, debemos abandonar el punto de vista antropocéntrico y recordar el papel que jugaron las otras especies humanas y siguen jugando los animales y los demás seres vivos. "Around the time that Homo Sapiens was elevated to divine status by humanist religions, farm animals stopped being viewed as living creatures that could feel pain and distress, and instead came to be treated as machines" (p.382). Esta es otra novedad de este libro, la inclusión del sufrimiento animal en nuestra historia, como consecuencia inevitable o daño colateral del ascenso de Sapiens. La descripción que hace Harari de los mataderos y el tratamiento del ganado en la industria ganadera actual es escalofriante, y recuerda a la ofrecida en el documental Home (ver abajo).
4. Hay un capítulo dedicado a las religiones, donde se destacan las ventajas de las religiones politeístas, como la del imperio romano, frente a las monoteístas como la cristiana. "In these three centuries, the polytheistic Romans killed no more than a few thousand Christians. In contrast, over the course of the next 1,500 years Christians slaughtered Christians by the millions..." (p.240). Es muy interesante la reflexión de cómo las religiones monoteístas tienen dentro de sí muchos factores politeístas (por ejemplo, el culto a los santos) o dualistas (la importancia del diablo).
5. Harari insiste en que debemos ver la historia no solo desde el punto de vista común como especie, sino como individuos. "Many history books focus on the ideas of great thinkers, the bravery of warriors. the charity of saints... yet they say nothing about how all this influenced the happiness and suffering of individuals" (p. 444). El libro es también una historia de la felicidad (de hecho, hay un capítulo entero dedicado a este concepto).
6. La historia no tiene un sentido preestablecido. Hay muchos factores relacionados que pueden llevar a un lugar u otro. "History cannot be explained deterministically and it cannot be predicted because it is chaotic" (p.267) No obstante, si hay una dirección es hacia la globalización. "From such a vantage point it becomes cristal clear that history is moving relentlessly towards unity" (p. 185). Esta dirección sí queda clara a lo largo de todo el libro, con el análisis del nacimiento de los imperios a lo largo de la historia.
7. La unión de Dinero, Ciencia e Imperio es la base del mundo actual. No podemos entender nuestro mundo sin este triunvirato: se apoyan, se complementan y se necesitan. "Both scientist and conqueror began by admitting ignorances -- they both said: "I don't know what's out there". They both felt compeled to go out and make new discoveries. And they both hoped the new knowledge thus acquired would make them masters of the world" (p.317). Esta unión junto con el sistema de créditos es la artífice del credo capitalista, el credo de nuestro mundo, basada en una simple palabra: crecimiento. "to understand modern economic history, yo really need to understand just a single word. The word is growth (p.341). El capítulo sobre el capitalismo es excelente, recordando casos históricos como la burbuja de la Compañía del Mississippi, que terminó dando lugar a la Revolución Francesa, la Guerra del Opio entre Gran Bretaña y China, la esclavitud en América o la colonia del rey Leopoldo de Bélgica en el Congo.
8. La ciencia y la tecnología nos han llevado a la obtención de un poder que lleva camino de convertirnos en dioses. Harari resume en el capítulo 20, "The End of Homo Sapiens" todo lo que Gazzaniga ya escribió en su fascinante libro Human (2008): la ingeniería biológica, los cyborgs, o la creación de vida inteligente no orgánica. Estamos en las puertas de que se haga realidad el mito de Frankenstein: "Today, the 4-billion-year-old regime of natural selection is facing a completely different challenge. In laboratories throughout the world, scientists are engineering human beings. They break the laws of natural selection with impunity, unbridled even by an organism's original characteristics" (p. 447)
¿A dónde nos llevará todo esto? "We may conclude that we are on the threshold of both heaven and hell" (p.420).
10. ¿Pero ha traído el 'progreso' la felicidad?: "Did we decrease the amount of suffering in the world? Time and again, massive increases in human power did not necessarily improve the well-being of individual Sapiens, and usually caused immense misery to other animals" (p. 465). Harari coincide con Pinker en que hemos reducido el hambre, las plagas y las guerras, pero añade algo más: seguimos tan inseguros de nuestros objetivos y descontentos como siempre: "Is there anything more dangerous than dissatisfied and irresponsible gods who don't know what they want?" (p.466).
______________________________________________________________________
Gazzaniga, M.S. 2008. Human. The Science That Makes Us Unique. Harper Collins
Thomas, H. 1982. Una Historia del Mundo. Ediciones Grijalbo
Toffler, A. 1980. La Tercera Ola. Plaza & Janés
Reseña en The Guardian
Reseña y entrevista en The Observer
Reseña en EL PAIS
Reseña en El Mundo
jueves, 17 de agosto de 2017
Patria
Aramburu, F. 2016. Patria. Tusquets Editores
ETA anunció el cese de su actividad en 2011, pero lo que la organización llamó "confrontación armada" sigue siendo un asunto terriblemente delicado por la cantidad de sufrimiento que trajo consigo durante décadas. Si se busca un libro que intente dar cabida a todos los puntos de vista sin inmiscuirse, Patria desde luego no lo es; no es una novela equidistante. Pero, ¿se puede ser equidistante en un tema como éste? Habrá que leer otros libros como Martutene de Ramón Saizarbitoria o El Hombre Solo de Bernardo Atxaga para intentar dar una respuesta más objetiva a esta pregunta.
Dice Ibán Zaldúa en su reseña "La literatura, ¿sirve para algo?" (ver enlace abajo) que el libro está plagado de clichés y estereotipos:
"... si la literatura es una lucha contra el cliché, tal y como defendía Martin Amis, en Patria asistimos a una derrota al menos parcial de la misma. Los personajes, son en lo fundamental, estereotipos, reconocibles inmediatamente, y apenas cambian a lo largo de la obra, salvo en su superficie".
Pau Luque coincide en este punto en su reseña "Patria, una opinión discrepante" (ver enlace abajo):
"Los malos, en Patria, son ignorantes, provincianos e incluso me atrevería a decir que tienen algún tipo de déficit cognitivo notable... Si lo que se pretendía con Patria era armar una epopeya narrativa que tranquilizara nuestras conciencias confirmando que ellos eran los malos y los fanáticos y los burros del pueblo y nosotros los buenos (un poco cobardes, pero buenos al fin y al cabo), Patria funciona -- y lo digo sin sarcasmo -- a la perfección."
Es cierto que la gran literatura no debe presentar una tesis explícita y que una novela no debe ser un ensayo. Es cierto que los personajes redondos no deben aparecer como marionetas que obviamente son movidas por los hilos de alguien que las dirige a donde desea. Pero quizás el problema que azotó al País Vasco está demasiado reciente todavía como para que sea posible sobrevolar por encima de tanto sufrimiento sin tomar partido.
La novela, sin duda, toma partido y en sus páginas encontramos una crítica sin ambages al mundo de ETA, la lucha armada y el nacionalismo que la sustenta, así como al papel de la Iglesia católica en el conflicto. En Patria hay buenos y malos, no hay medias tintas. Si hay un personaje odioso en el libro, ese es el cura don Serapio, que convence a Miren, la madre del terrorista, de la justificación de la lucha del pueblo vasco, y a la vez intenta convencer a Bitori, la viuda del asesinado por ETA, de que no vuelva a su pueblo para no remover el pasado. Los argumentos del cura don Serapio son los mismos que los del obispo emérito de San Sebastián, José María Setién, que no es un personaje inventado ni una marioneta, es absolutamente real (ver abajo su entrevista en EL PAIS y el documental de Iñaki Arteta, así como el artículo de Muñoz Molina sobre el tema). Setién veía a los miembros de ETA como "revolucionarios. Para ellos, lo fundamental es avanzar educando a la sociedad en el conflicto". Muñoz Molina ve a sí a Setién:
"Una vida entera de hipocresía vaticana y frialdad de corazón ha adiestrado sus músculos faciales en esa perfecta impasibilidad que parece exclusiva de los grandes inquisidores y de esos salvadores y líderes que por amor a una comunidad ideal —un pueblo, una patria, una clase, una raza, la Humanidad— están dispuestos a aprobar e incluso a bendecir tantas ejecuciones como sea necesario."
ETA ya no mata, pero ¿ya hemos pasado página? La ideología que la impulsó sigue viva (ver abajo el artículo de Aurelio Arteta sobre "los herederos de ETA"). ¿Está la sociedad ya madura para poder escribir la gran novela "equidistante" sobre la historia del nacionalismo vasco?
Leamos el libro, analicemos tres críticas a favor y tres críticas en contra, escuchemos al obispo Setién y al escritor Muñoz Molina, y veamos el documental 1980. Tras todo eso, ¿es posible mantener la equidistancia?
_____________________________________________
Atxaga, B. 1994. El Hombre Solo. Alfaguara
Saizarbitoria, R. 2012. Martutene. Erein
A favor
Terrorismo: el país de los callados
País Vasco: Raíces
Patria voraz
En contra
Patria, una novela que refleja muy bien el conflicto austrohúngaro
Patria, una opinión discrepante
La literatura, ¿sirve para algo?
Sobre ETA
Entrevista a Jose María Setién (EL PAIS 21/10/2007)
Enlace al documental 1980 de Iñaki Arteta
Los desalmados (artículo de Antonio Muñoz Molina sobre el documental 1980)
Los herederos de ETA (artículo de Aurelio Arteta)
viernes, 4 de agosto de 2017
El cerebro nos engaña

Rubia, F.J. 2010. El Cerebro nos Engaña. Ediciones Planeta Madrid, SA.
Nuestro cerebro modifica la realidad para asegurar su supervivencia. Inventa mitos, fábulas, religiones, inventa incluso un yo. Inventa esperanzas donde no las hay. El autor lo demuestra, incluso intentando encontrar un módulo cerebral específico encargado de ello. Tiene otro libro, El Cerebro Espiritual (2015) donde profundiza en nuestra capacidad innata para crear una segunda realidad.
Yuval Noah Harari, en su libro Sapiens (2011), argumenta que esa habilidad de nuestra especie para crear mitos y fábulas y convencernos unos a otros de que son verdad es una de las más importantes características de nuestro cerebro.
En la misma línea, Cordelia Fine nos muestra en su libro A Mind of its Own: How the Brain Distorts and Deceives (2006) esta asombrosa capacidad del cerebro para mantenerse fiel a sus creencias pese a tener toda la evidencia en contra, cayendo en la más absoluta negación de la realidad, usando esperanzas infundadas, optimismo irrealista, excusas morales o una vanidad ciega con tal de sobrevivir y salir adelante (ver abajo entrevista y extracto de su libro).
¿Por qué necesitamos salir de la realidad? ¿Por qué nos empeñamos en crear historias y una realidad paralela? ¿Por qué no puede el ser humano aceptar la realidad tal cuál es? La razón no es otra que su instinto de supervivencia por encima de todo.
En cambio, hay una gran tradición en la filosofía espiritual, sobre todo en Oriente, que nos indica que el camino hacia la sabiduría radica en la lucidez y la aceptación de las cosas como son: la vida debe ser un proceso que consiste en ir despojándose de prejuicios, falsas creencias, mitos, invenciones, esperanzas y abrazar la realidad tal como es, con su cara y su cruz, su alegría y su tristeza, su placer y su sufrimiento. Swami Prajnânpad, por ejemplo, es radical en este sentido: "l'acceptation du réel suppose l'évacuation de tous les arrière-mondes, de tous les idéaux, de toutes les valeurs prétendument absolues... le réel est vrai, l'idéal est un mensonge" (Comte-Sponville, p.60).
Pero el ser humano se obstina enseguida en trascender la realidad e inventar otros mundos. El budismo, que originariamente era (y sigue siendo, para muchos) una filosofía absolutamente apegada a la realidad, comenzó pronto a superponer lo mágico y los místico en el mahayana y el vajrayana (ver el libro de Miguel Rodríguez de Peñaranda), creando toda un panteón de divinidades, bodhisattvas y tierras puras, apartándose así de su filosofía originaria que nada quería saber del más allá o de dioses.
Luis Rojas Marcos, en su libro La Fuerza del Optimismo (2005) nos repite constantemente que la esperanza es un requisito para la supervivencia humana, que la fe ha movido y mueve montañas y que el optimismo, incluso el infundado, ha sido clave en nuestro progreso como especie. De sobras es conocido el argumento de que las personas religiosas encuentran en su fe un robusto cimiento contra las inclemencias y contratiempos de la vida.
¿Debemos educar nuestro cerebro en la lucidez, intentar agrandar cada vez más la luz que da la búsqueda de la verdad y el conocimiento y desvincularnos poco a poco de aquellas áreas de nuestro cerebro que nos empujan al falseamiento de la realidad y la creación de ideales y esperanzas?
¿O debemos, por el contrario, apoyarnos en esa capacidad única de nuestra especie para inventar, fabular, incluso mentirnos, con tal de proporcionarnos felicidad, aunque sea ilusoria?
_____________________________________________
Comte-Sponville. 1997. De L'autre Côté du Désespoir. Introduction à la Pensée de Swami Prajnânpad. Editions Accarias/ L'Originel.
Fine, C. 2006. A Mind of its Own: How the Brain Distrots and Deceives. Norton & Company.
Harari, Y.N. 2011. Sapiens. A Brief History of Mankind. Vintage.
Rodríguez de Peñaranda, M. 2012. El Budismo. Una perspectiva histórico-filosófica. Kairós.
Rojas Marcos, L. 2005. La Fuerza del Optimismo. Aguilar.
Rubia, F.J. 2015. El Cerebro Espiritual. Fragmenta.
jueves, 20 de julio de 2017
The Better Angels of Our Nature. Why Violence Has Declined
Pinker, S. 2011. The Better Angels of Our Nature. Why Violence Has Declined. Viking
(En español se encuentra traducido bajo el título de Los Angeles que Llevamos Dentro, editado por Paidós Ibérica).
Para empezar, hay que advertir que aunque el título pone el énfasis en la parte positiva de nuestra naturaleza (en nuestro Dr.Jekyll), el muestrario que se nos ofrece de los horrores cometidos a lo largo de la historia de la humanidad es espeluznante. Para poder convencernos de que vivimos en el mejor momento de nuestra historia como especie, Pinker nos ofrece sin tapujos la cara más horrenda de nuestra naturaleza: nuestra violencia predatoria, el afán de poder y dominancia, la sed de venganza y la violencia basada en las creencias e ideologías.
A partir de ahí, el autor se esfuerza con todos los argumentos y estadísticas posibles, en convencernos de que hemos mejorado, de que estamos mejorando. Es difícil digerir la idea de que vivimos en nuestro mejor momento, cuando somos testigos del sufrimiento constante en el mundo a través de un simple telediario. Pero Pinker intenta que aumentemos nuestra perspectiva, nos alejemos de nuestro presente inmediato para que los árboles no nos impidan ver el bosque y seamos conscientes del terrible sufrimiento y violencia que los seres humanos se han estado infligiendo unos a otros desde siempre y que ahora, por fin, parece ser que está descendiendo.
Según el autor, la historia ha tomado un rumbo a través de una serie de procesos (de pacificación, de civilización, la revolución humanitaria, la revolución de los derechos) que han llevado a que podamos decir que estamos viviendo la era más pacífica de nuestra existencia como especie. Esta conclusión ha generado mucha polémica (ver, por ejemplo, la opinión de Noam Chomsky en el video de abajo), pues puede tomarse como una lectura complaciente y optimista de nuestra historia, indulgente en exceso con todos los males que sabemos que siguen existiendo en nuestra sociedad. Esta es la primera reflexión a la que obliga este libro, y cada lector terminará siendo convencido o no de la tesis del autor.
Pinker, estudioso de la naturaleza humana, como ya demostró en su magnífico libro The Blank Slate (2002), en absoluto ofrece una imagen ingenua de nuestra naturaleza e historia. A la vez que analiza todo lo negativo, también investiga qué factores tenemos dentro de nosotros que nos permiten sacar lo mejor de nosotros mismos: la empatía, el auto-control, el sentido moral y la razón. Estas fuerzas están dentro de nosotros, y no en ningún ente externo o ser superior, y en ellas hemos de apoyarnos:
"...Our escape from destructive contests is not a cosmic purpose, it is a human purpose. Defenders of religion have long claimed that in the absence of divine edicts, morality can never be grounded outside ourselves. People can pursue only selfish interests, perhaps tweaked by taste or fashion, and are sentenced to lives of relativism and nihilism. We can now appreciate why this line of argument is mistaken. Discovering earthy ways in which human beings can flourish, including stratagems to overcome the tragedy of the inherent appeal of aggression, should be purpose enough for anyone." (p.695)
Como se demuestra en el libro, las religiones, los dioses, las ideologías han traido siempre la peor de nuestras violencias, porque hacen que veamos al otro como el Mal:
"it's ideology that drove many of the worst things that people have ever done to each other. They include the Crusades, the European Wars of Religion, the French Revolutionary and Napoleonic Wars, the Russian and Chinese civil wars, The Vietnam War, The Holocaust, and the genocides of Stalin, Mao, and Pol Pot" (p.556)
Pinker también se encarga de destruir con fuerza el mito del "buen salvaje" y el "paraíso perdido":
"...the nostalgia for a peaceable past is the biggest delusion of all. We now know that native peoples, whose lives are so romantized in today's children's books, had rates of death from warfare that were greater than those of our world wars" (p. 693).
Todo esto está muy bien argumentado y documentado. Sin embargo, se echa de menos en su análisis de la evolución histórica el papel que el colonialismo y el imperialismo de los siglos XIX y XX han jugado en la violencia, las guerras, la destrucción, el sufrimiento y los genocidios. Pinker tiene una visión muy positiva del libre comercio y el sistema capitalista ("a free market puts a premium on empathy" p.77, "History suggests many examples in which freer trade correlates with greater peace", p.285), pero no menciona nada sobre su necesidad de conseguir nuevos mercados y zonas de influencia a toda costa, muchas veces basándose en la fuerza y la agresión. A finales del siglo XIX, los países occidentales vieron en África un mercado abierto en el que cosechar un gran excedente, por la demanda de recursos no disponibles en Europa. Empezaron por ocuparse Egipto y el Congo y en la Conferencia de Berlín de 1885 se terminó por repartir todo el continente como si se tratara de una tarta. Harían falta muchos libros del tamaño de este para reflejar todo el sufrimiento generado por esta situación. Es cierto que el colonialismo terminó y ya no hay guerras coloniales ("After what has been called "the greatest transfer of power in world history", this kind of war no longer exists" p.302), pero un análisis más pormenorizado de esa época y los efectos que sigue teniendo en el mundo actual habría sido de agradecer (para una crítica del libro en este sentido ver Herman & Peterson 2012).
¿Es realmente el camino de nuestra historia como especie un camino positivo? ¿Hemos conseguido avanzar hacia mejores cotas de libertad, igualdad, solidaridad? ¿Estamos consiguiendo por fin disminuir el sufrimiento y la violencia? ¿Está el ser humano llegando a controlar su peor parte y aprender a sacar partido de su lado positivo?
Todas estas preguntas hacen del libro una lectura apasionante, de la cual cada uno sacará sus propias conclusiones. De todas formas, aunque Pinker consiga convencernos de que estamos en el buen camino, no podemos llegar a creer que éste no tiene vuelta atrás y que lo que hemos conseguido como especie nos encamine necesariamente a un futuro idílico. Nuestra naturaleza sigue conteniendo a Mr Hyde y la avaricia, el miedo, la dominancia siguen y seguirán ahí, empujando hacia la agresión. No podemos confiarnos en absoluto, y debemos mantenernos alerta y ser muy conscientes de lo que nos arrastra hacia la violencia para detenerlo a tiempo, así como de aquellas tendencias que existen dentro de nosotros que consiguen que la violencia disminuya, para cuidarlas y potenciarlas.
Terminemos con la cita de Pascal con la que se abre el libro:
What a chimera then is man! What a novelty, what a monster, what a chaos, what a contradiction, what a prodigy! Judge of all things, feeble earthworm, repository of truth, sewer of uncertainty and error, the glory and the scum of the universe.
_______________________________________________________________________
Herman, E.S & Peterson, D. 2012. "Reality Denial: Steven Pinker's Apologetics for Western-Imperial Violence". The Public Intellectuals Project.
Pinker, S. The Blank Slate. 2002. Penguin.
miércoles, 19 de julio de 2017
Soldados de Salamina
La clave del atractivo que tiene este libro radica en la fascinación que todos sentimos por atrapar y comprender un instante concreto que por alguna razón se nos antoja importante, sorprendente, increíble, impactante, incomprensible. La vida está hecha de momentos fugaces: la mayoría de ellos escapan a nuestra conciencia y quedan olvidados pasa siempre. Otros, los menos, permanecen anclados en nuestra memoria por diferentes razones y no podemos deshacernos de ellos. En algunas ocasiones, el motivo es obvio, y es porque ese segundo supuso un momento crucial en nuestra vida: un accidente terrible, un encuentro fundamental, un desencuentro traumático, un acontecimiento desconcertante. En otras ocasiones, no sabemos por qué: aparentemente es una escena anodina, una conversación intrascendente, quizás un destello de felicidad.
Lo cierto es que esos momentos se vuelven recurrentes, y a veces nos empecinamos en lograr entenderlos: por qué hice o dije aquello, por qué me miraron así, por qué decidí salir de allí en aquel momento, por qué me subí a aquel tren, por qué rechacé aquel beso. Revisamos ese instante como una película, una y otra vez, deseando apreciar en el enésimo rebobinado una nueva pista, un detalle que antes no tuvimos en cuenta, un matiz que pasó desapercibido. Es la necesidad de comprender, de dar sentido.
Esto le ocurre al narrador de la novela. Se obsesiona con un instante concreto, y la magia del libro es que nos contagia esa obsesión, y como en la mejor novela de detectives, necesitamos avanzar con urgencia para saber qué ocurrió exactamente en aquel preciso instante, por qué ocurrió y por qué actuaron así sus protagonistas. Este que reproduzco a continuación es el instante, el momento que le cuenta Rafael Sánchez Ferlosio al narrador, la piedra angular de todo el libro:
" En algún momento mi padre oyó un ruido de ramas a su espalda, se dio la vuelta y vio a un miliciano que le miraba. Entonces se oyó un grito: "Está por ahí?" Mi padre contaba que el miliciano se quedó mirándole unos segundos y que luego, sin dejar de mirarle, gritó: "¡Por aquí no hay nadie!", dio media vuelta y se fue." (p.20)
La obsesión por entender qué fue exactamente lo que ocurrió allí es la guía de toda la novela. Como telón de fondo, el horror de la guerra civil, sus causas y sus consecuencias. Pero lo que nos hace avanzar en la lectura es esa fascinación por el instante exacto. Esa misma atracción es la que nos cautiva en las buenas fotografías. El instante atrapado en una foto apela a nuestra más profunda curiosidad: ¿qué hacían esas personas allí en ese momento? ¿qué pasaba por sus cabezas? ¿qué les ocurría unos segundos antes y qué unos segundos después?
De cada álbum de fotos familiar podrían secarse un buen puñado de novelas, así como de las obras de los buenos fotógrafos, que nos llevan a querer conocer la historia que hay detrás de cada fotografía. Por ejemplo, la película La Sal de la Tierra (2014), de Wim Wenders, sobre la vida y obra de Sebastiao Salgado, en la que el mismo Salgado nos cuenta la historia que hay detrás de sus mejores fotografías, muchas de ellas de guerra y exterminio, por cierto. O la obra de Robert Capa, una de cuyas fotos es la ilustración de la cubierta de la edición original de Tusquets.
¿Por qué esta fascinación por el instante? Todos sabemos, consciente o inconscientemente, que la vida no es más que eso: la suma de millones de instantes. Algunos de ellos no tienen importancia alguna, pero en otros nos jugamos la vida precisamente, y es en éstos donde la interpretación de una mirada, la elección de una u otra dirección o el mero azar nos lleva a un destino totalmente diferente. A veces la vida entera se decide en ese momento, en la cara o la cruz, en el pulgar hacia arriba o hacia abajo. Recordemos la excelente Match Point (2005) de Woody Allen, en la que todo se juega en la dirección que toma un simple anillo en el momento de caer. El instante es lo único que es objetivo, en él se encuentra la eternidad y la verdad y todo lo que somos. Por eso necesitamos diseccionarlo y analizarlo, para comprenderlo y digerirlo.
Está claro que esta obsesión por atrapar el momento persigue a Cercas, pues en otro de sus libros, Anatomía de un instante (2009), desmenuza la imagen de TV en la que Adolfo Suárez y Santiago Carrillo permanecen sentados en sus escaños mientras Gutiérrez Mellado increpa a Tejero y los diputados se esconden bajo sus butacas. Una imagen que pertenece a nuestra conciencia colectiva y a la que todos hemos dado muchas vueltas infinidad de veces.
__________________________________________________________
Cercas, J. 2009. Anatomía de un instante. Ed. Mondadori.
Reseña del libro de Mario Vargas Llosa
La memoria en 'Los soldados de Salamina"
En este enlace se puede ver La Sal de la Tierra:
lunes, 17 de julio de 2017
Mendel el de los Libros
Zweig, Stephan. 2009. Mendel el de los Libros. Acantilado
(Título original: Buchmendel. Traducción de Berta Vias Mahou).
Esta pequeña joya de relato breve de Stefan Zweig es por un lado una profunda reflexión sobe los terribles acontecimientos que asolaron Europa en el siglo XX, y por otro lado, un homenaje a los libros y a su poder para cautivarnos: "los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido" (p.57).
Pero hay otra tema para la reflexión que se esconde detrás de este relato, y es el poder de los libros tanto para alejarnos de la realidad como para acercarnos a ella. ¿Leemos para huir de la realidad, para refugiarnos en la seguridad de la letra impresa, para encontrar consuelo en las páginas inmutables frente a la inseguridad de la realidad, siempre cambiante e implacable? ¿O leemos para, por el contrario, abrir los ojos, intentar comprender mejor el mundo y abrir nuestra mente a la verdad?
Mendel vivía por y para los libros: "De cualquier obra que hubiera aparecido lo mismo hacía dos días que doscientos años antes conocía de un golpe el lugar de publicación, el editor, el precio, nuevo o de anticuario. y de cada libro recordaba, con una precisión infalible, al mismo tiempo la encuadernación, las ilustraciones y las separatas en facsímil" (p.19).
Pero esta pasión lo mantenía alejado de la verdad, y esta ceguera le llevó a no estar en el mundo y mantenerse alejado de la terrible realidad que le rodeaba, cometiendo un error fatal: "una terrible estupidez, una estupidez impresionante, una estupidez por completo inverosímil justo en aquellos años demenciales, algo que solo se explica por el perfecto ensimismamiento, porque aquel personaje único estaba en la luna" .
Los libros llevaron a Mendel al ensimismamiento y le alejaron de la realidad. Y eso provocó trágicos acontecimientos que cambiaron su vida. Stefan Zweig también se refugió en su obra y sus viajes; no toleró el horror que le rodeaba, que lo llevó al exilio y finalmente, al suicidio. Tuvo problemas con sus amigos y la sociedad de su tiempo porque, según algunos, no quiso enfrentarse abiertamente al estalinismo ni al nazismo.
¿Para qué leemos? ¿Para qué escribimos? ¿Para huir de la realidad o para intentar entenderla? ¿Leer nos vuelve más locos o más cuerdos? ¿O cumple quizás ambas funciones, dependiendo del uso que hagamos de ello?
Stephen Pinker en su libro The Better Angels of Our Nature apunta al crecimiento exponencial de la escritura y la lectura como uno de los más importantes factores que ayudaron a dar un paso crucial en la historia de la humanidad hacia la empatía y la compasión, que él denomina la Revolución Humanitaria y que se produce en el siglo XVIII:
"...technological advances in publishing, the expansion of literacy, and the popularity of the novel all preceded the major humanitarian reforms of the 18th century... Uncle Tom's Cabin mobilized abolitionist sentiment in the United States, Charles Dickens's Oliver Twist (1838) and Nicholas Nickleby (1839) opened people's eyes to the mistreatment of children... the explosion of Reading may have contributed to the Humanitarian Revolution by getting people into the habit of straying from their parochial antage points." (p.177)
Por tanto, gracias a la lectura somos capaces de adentrarnos en la realidad, aumentar nuestras perspectivas, deshacer prejuicios y volvernos más tolerantes y compasivos.
Pero por otro lado, sabemos que también puede ocurrir lo contrario, pues le ocurrió a nuestro más insigne hidalgo: "El se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio." Es decir, los libros como huida, los libros como refugio, los libros como anestesia. Quizás fue esto lo que le ocurrió al pobre Mendel, que tanto amó los libros que "las personas no le interesaban" y todo lo que ocurría a su alrededor le pasaba totalmente desapercibido:
"A través de los dos orificios redondos de las gafas, a través de aquellas lentes resplandecientes y succionantes, , únicamente se filtraban en su cerebro los millares de infusorios negros de las letras. Todo lo demás que pudiera ocurrir a su alrededor fluía junto a él como un ruido sordo" (p.29).
____________________________________________________________
Pinker, Stephen. 2011. The Better Angels of Our Nature. Why Violence Has Declined. Viking
Aquí dejo un enlace a un documental sobre la vida y la obra de Stefan Zweig:
Se ha estrenado hace poco una excelente película sobre la última parte de la vida de Stefan Zweig:
domingo, 16 de julio de 2017
Do No Harm: Stories of Life, Death and Brain Surgery
'Marsh, Henry. 2014. Do No Harm: Stories of Life, Death and Brain Surgery. Weindenfeld & Nicolson
(En español, se encuentra traducido con el título Ante Todo, No Hagas Daño, en Ediciones Salamandra).
El libro es único, no sólo por la oportunidad de entender mejor el cerebro, ya que las operaciones aparecen explicadas por un experto que lo toca y manipula con sus manos, sino por la dimensión humana que le añade a cada caso. En ese sentido, me ha recordado la forma en la que Oliver Sacks relata cada uno de los casos de sus pacientes en sus libros An Anthropologist on Mars o The Man Who Mistook His Wife for a Hat. Henry Marsh se detiene especialmente en la forma en la que se han de dar las buenas o las malas noticias a los pacientes y los límites de la verdad, la esperanza y la aceptación de la realidad. Destaco la siguiente cita:
"Healthy people, I have concluded, including myself, do not understand how everything changes once you have been diagnosed with a fatal illness. How you cling to hope, however false, however slight, and how reluctant most doctors are to deprive patients of that fragile beam of light in so much darkness. Indeed, many people develop what psychiatrists call 'dissociation' and a doctor can find himself talking to two people -- they know that they are dying and yet they still hope that they will live. (p.203)" (p.247)
La esperanza, esa necesidad de creer que todo va a ir bien aun a costa de falsear la realidad, es uno de los temas que surge una y otra vez a lo largo del libro. El cerebro nos engaña, tal y como demuestra Francisco J. Rubia en su libro: "desde el punto de vista de las funciones cerebrales, poco importa cómo la realidad exterior sea, lo que al cerebro le interesa es más bien cómo el cerebro puede utilizarla para la supervivencia del organismo". (p.30). Por tanto, ¿es la esperanza necesaria? O es un peligro, ya que siempre va asociada al miedo, tal y como sostiene Comte-Sponville? ¿Debemos entrenarnos en la sabiduría de ver y aceptar las cosas como son, o es conveniente dejar abierta una rendija por la que nos permitamos creer en los imposible, incluso engañarnos? Este asunto también nos lleva a la fe religiosa. En otro lugar del libro, dice el autor, refiriéndose a un hospital llevado por monjas católicas:
"The devout Catholic staff did not accept the grave lesson of neuroscience -- that everything we are depends upon the physical integrity of our brains. Instead, the ancient faith in an immaterial human soul meant that they could create a kind and caring home for these vegetative patients and their families". (p.203)
Henry Marsh, en general, siempre termina inclinándose por la verdad, y en algunas ocasiones, quizás la única verdad es el silencio, que es al fin y al cabo con lo que todos nos topamos antes o después: "I have learned over the years that when 'breaking bad news' as it is called, it is probably best to speak as little as posible". (p.152)
Porque la esperanza, en definitiva, es necesaria, pero a la vez, traicionera: "Life without hope is hopelessly difficult but at the end hope can so easily make fools of us all." (p.139)
____________________________________________________________________
Comte-Sponville, A. 2000. Le Bonheur, Désespérément. Éditions Pleins, Nantes.
Rubia, F.J. 2000. El Cerebro Nos Engaña. Ediciones Planeta Madrid, SA.
Sacks, O. 1985. The Man Who Mistook His Wife dor a Hat. Picador
Sacks, O. 1995. An Anthropologist on Mars. Knopf.
Reportaje de EL PAIS
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





